domingo, 27 de septiembre de 2009

Los Símbolos



La Simbología es una de las ciencias más antiguas de la Humanidad, desde que el hombre comprendió que el lenguaje hablado era un instrumento insuficiente para transmitir sus vivencias internas y las realidades que captaba...


Del mundo exterior.

Descubrió que a su alrededor existían imágenes y formas que podían transmitir, de una manera casi intuitiva, lo que él sentía en su interior, y que, con la interpretación correcta de la imagen, se había captado en un instante lo que con palabras hubiera sido difícil de explicar.
¿Cómo se puede explicar con palabras el sentimiento interno de estar en una noche de otoño o de invierno al lado del fuego de una chimenea, contemplando el espectáculo más viejo del mundo?
De este modo, el símbolo cumplió una doble función: por un lado agilizar la abstracción de conceptos, y por otro lado proteger estos conceptos de su degeneración debida a la ignorancia.


Para la correcta interpretación de los símbolos teológicos y metafísicos nació la Ciencia de la Simbología y fue estudiada dentro de las Escuelas de Misterios y en los Colegios Iniciáticos a fin de trasmitir a la Humanidad un conocimiento interno que no degenerase con el paso de los siglos.


Los símbolos se grabaron en las piedras, en los papiros y en todas las obras que legaron a sus descendientes.

Si hoy visitamos las pirámides, las viejas ruinas de las culturas americanas, los templos griegos, etc., descubriremos que en ellos están todavía estos viejos símbolos, fruto del conocimiento de los antiguos sabios y maestros.


La palabra símbolo deriva del latín "symbolum" e indica la acción de portar o llevar.






El símbolo sería, por lo tanto, el que porta o lleva una realidad interior de la que el símbolo constituye su manifestación externa, y que es captada por nuestra mente.


Las viejas enseñanzas nos dicen que los símbolos tenían siete claves de interpretación; desgraciadamente los estudiosos actuales del simbolismo y las religiones (salvo excepciones) sólo perciben las claves inferiores y, para ellos, los símbolos y los dioses son siempre manifestaciones de tipo sexual y agrario.



Símbolos primordiales
Vamos a denominar símbolos primordiales a aquellos que subyacen en el fondo de la Historia y que son comunes a religiones y pueblos.


Estos símbolos son generalmente figuras geométricas simples y objetos o manifestaciones de la Naturaleza.Un ejemplo de estos símbolos primordiales son el círculo, el árbol, el rayo, el fuego, etc.


Todos ellos representan conceptos relacionados con el substrato de las religiones y de la filosofía (entendida como amor al conocimiento, e incluyendo dentro de ella a todas las manifestaciones del saber).


Por eso se pueden estudiar de dos maneras diferentes: como símbolos en sí y como símbolos englobados en el contexto de una religión o de una ciencia.


Un ejemplo de esto lo tenemos en el fuego: puede estudiarse como un valor aislado, asociado a dioses de diferentes religiones, o como símbolo de uno de los elementos alquímicos.


No quiere decir que su significado sea diametralmente distinto de una interpretación a otra, sino que, aplicando las diferentes claves de un mismo símbolo, se extraen diferentes conceptos e interpretaciones.


Símbolos particulares o aplicados


Como mencionamos antes, estos símbolos son la aplicación de los primordiales en una rama determinada del conocimiento: Astrología, Alquimia, etc.


De esta particularización (que repetimos es ficticia pero útil a efectos didácticos) surge uno de los aspectos más interesantes de la Simbología: la correspondencia.


La correspondencia entre los distintos símbolos no es más que un reflejo de la interacción de todo el Cosmos entre sí, expresada por Hermes Trismegisto en el Kibalión:


"Así es arriba como es abajo, así es abajo como es arriba".




Esta correspondencia simbólica hace que se puedan relacionar símbolos y elementos simbólicos entre sí: colores, planetas, piedras preciosas, elementos alquímicos, etc., lo cual tiene una gran utilidad práctica para fines mágicos y ceremoniales.
Como ejemplo ilustrativo podemos citar correspondencias del estilo de la siguiente:




Al signo astrológico de Sagitario le corresponde el elemento fuego, las cualidades de cálido y seco, el planeta Júpiter, etc.


Otro aspecto importante de la correspondencia, es el que permite, a nivel teológico, comparando los símbolos de las diferentes religiones, asociarlas para ver si son tan diferentes en esencia, tanto los símbolos como las religiones.


Dentro de los símbolos teológicos podemos diferenciar algunos que nos permiten reconocer las distintas divinidades; a estos elementos los denominaremos atributos.


A veces un elemento puede cambia su carácter simbólico; por ejemplo, el águila es un símbolo del elemento fuego, pero frente al león cede a este su carácter de fuego para tomar el del elemento aire.


Ángeles




Mensajeros invisibles, habitantes de los cielos, seres de luz y de ligereza pero también de fuego y poder guerrero, están presentes en el espíritu humano desde siempre y no hay civilización alguna que no haya considerado la existencia de estos espíritus benéficos que colaboran con la Divinidad en muy distintas misiones, según sus diferentes rangos y categorías.


Seres intermedios entre Dios y el mundo, dotados a veces de un cuerpo etéreo, simbolizan las funciones divinas y la relación de Dios con sus criaturas.


Las jerarquías terrenales son reflejo de las celestiales. Son signos advertidores de lo sagrado, que nos acompañan y ayudan cuando los necesitamos.


A través de la tradición judeo-cristiana, conocemos algunos de sus nombres, como por ejemplo los tres arcángeles principales:

Miguel, vencedor de dragones; Gabriel, mensajero e iniciador, o Rafael, protector de médicos y caminantes.


En India, el Universo es concebido como una jerarquía de fuerzas activas, angelicales y demoníacas, divinas y heroicas.


Este universo está compuesto por siete planos (lokas) que van desde el origen invisible hasta la manifestación concreta, y está habitado por miríadas de dioses, ángeles y demonios que, conjuntamente, hacen esfuerzos por servir al "Dharma", la Gran Ley Universal, a través del "Karma", la ley de acción y reacción, tan presentes ambas en la cultura oriental.


En Grecia, el "daimon" es descrito por Platón en boca de Sócrates, afirmando que en cada hombre de bien reside uno de estos "genios tutelares", situado entre lo mortal y lo inmortal, lo humano y lo divino, lo sensible y lo inteligible, que ama la verdad e inclina al hombre hacia el bien, la belleza y la felicidad.


Cada ser humano tiene pues, según todas las tradiciones, un ángel guardián, (o tres si seguimos la doctrina de Cornelio Agrippa, que concede uno a cada plano de la personalidad humana, el plano mental, el emocional y el físico), que vela por él para hacerle progresar en el camino hacia su propia realización espiritual.


Todas las religiones afirman que Dios jamás ha abandonado a los humanos y quiso dotarnos a cada uno de un ángel custodio para que escuchemos su voz, ya sean sus misteriosos susurros o sus órdenes imperiosas y estimulantes para despertar nuestra conciencia.


La leyenda los hace siempre portadores de buenas noticias para los hombres, por su alada rapidez como mensajeros celestes.
Algunos símbolos:


Ankh

Dentro del complejo simbolismo de la cruz con sus infinitas variantes, presente en todas las religiones y culturas como símbolo del Hombre suspendido entre el Cielo y la Tierra, el Ankh es la cruz ansata de los egipcios, la Llave de la Vida y de la Muerte. Está formada, empezando desde arriba, por un círculo, símbolo de lo que no tiene principio ni fin, y que representa el mundo celeste, el espíritu de Ra, el Sol para los Egipcios...


Este círculo sirve también como el asa de la llave, de donde la llevan cogida los dioses que la portan.


Está apoyado en la Tierra, como el Sol sobre el horizonte, cuando se pone o amanece.


Esta línea horizontal simboliza la materia y no es más que esa línea ilusoria del horizonte creada por la mirada del hombre, cuyo destino como ser humano no puede limitarse a esta tierra:


El egipcio sabía que su estancia en este mundo era algo pasajero, sólo una pequeña parte de su gran cadena evolutiva constituida por millones de eslabones.


Le sigue por último, y completando la encrucijada, un vástago vertical que simboliza, tanto la bajada o caída de nuestro espíritu para encarnar en la materia, como la subida, el camino inverso, a partir del punto más bajo.


Cada vez que renace en una nueva encarnación, ha de seguirlo el hombre para iniciar y continuar su ascenso, despertando su propia conciencia como ser humano, es decir, su discernimiento, con inteligencia y voluntad para seguir caminando, sintiéndose uno con su Ego superior, con lo más espiritual o divino que hay en él.


Esta Llave abre también las puertas del mundo de los muertos y penetra el sentido oculto de la eternidad.


En las ceremonias fúnebres, cogida por el asa, es la llave de las puertas de la tumba y, situada entre los ojos, es obligación de secreto.

Se puede ver representada también como un lazo mágico que reúne todas las cosas en el nudo del centro y que posibilita que permanezcan unidas.


Es entonces el llamado Nudo de Isis, la noción de religar, como el Yug de los hindúes.


Isis, como segunda persona de la principal trinidad egipcia, formada por Osiris, Isis y Horus, es la mediadora divina, la Diosa del Amor y de la Vida, que reunirá, según nos cuenta el mito, los trozos dispersos de su divino esposo Osiris, símbolo del Misterio.
Igualmente el hombre accede al conocimiento superior desarrollando su voluntad, en un esfuerzo de unión con su ser interior, su verdadero Ser, donde habita la conciencia de su propia inmortalidad.


Antorcha


Su luz y su calor la identifican con el Sol, por lo que constituye el símbolo de la purificación por el fuego que destruye los elementos materiales y negativos.


Su llama asciende siempre vertical hacia el cielo, como queriendo buscar los orígenes divinos del hombre, al que también representa.


Como expresión de la luz, se refiere al conocimiento sagrado y espiritual que ilumina las almas de los hombres sabios.


Es el místico fuego interior al que se referían las más antiguas tradiciones, desde la misteriosa civilización de los mayas hasta la poderosa Roma imperial, transmitido a través de todas las grandes Escuelas de Filosofía.


La llama simboliza la vida superior, la luz de la inteligencia que aclara los enigmas que se le plantean al hombre despierto, que quiere combatir las tinieblas de su ignorancia.


Es por eso matriz de profundidad y de inspiración que da flexibilidad, ritmo y eternidad a todo lo que existe con su grácil movimiento ascendente y perpetuo.


En el mito de Heracles es el arma con la que éste vence a la Hidra de Lerna, el monstruo de cien cabezas al que el héroe ataca desde lejos con flechas encendidas, ya que el hálito que salía de las fauces de esta especie de monstruoso dragón, era mortal para todo el que se acercase.


Para que las cabezas que luego iba cortando con su espada no se reprodujeran más, pide ayuda a su sobrino Yolao, diciéndole que incendie el bosque vecino y, con los troncos ardiendo, cauterice las heridas que así ya no retoñarían nuevas cabezas.


Los incas llamaban a las pepitas de oro "semillas de sol", y los alquimistas medievales atribuían al oro un valor simbólico por ser éste receptáculo del fuego elemental, representado asimismo por el Sol.


Así el oro, como la antorcha, es la quintaesencia del fuego, de ese fuego del conocimiento que se va transmitiendo de unos a otros, "pasándose la antorcha", para perpetuar la tradición de la sabiduría atemporal que late en el fondo de todas las grandes civilizaciones.


Árbol


En el sentido más amplio, el árbol representa la vida del cosmos en perpetua generación y evolución, pero sus significados más comunes son muchos: verticalidad, eje o centro del mundo, cariátide que une el cielo y la tierra, ciclicidad de los periodos estacionales, de la vida, muerte y regeneración.


Está en comunicación con los cuatro elementos: el agua circula por su savia, la tierra se integra en su cuerpo a través de las raíces, el aire nutre sus hojas y el fuego brota de su frotamiento.


Pone en comunicación los tres niveles del cosmos: el subterráneo, donde se desarrollan la semilla y sus raíces; el terrestre donde nace y crece su tronco y sus ramas, y el celeste, donde el aire de las alturas mece sus hojas, elevando al cielo sus ramas y haciendo que sus flores y frutos se abran a la luz del Sol.


A las raíces del árbol corresponden los dragones y serpientes (fuerzas originales, primordiales); al tronco, animales como el león, el unicornio y el ciervo, que expresan la idea de elevación, agresión y penetración, y a la copa corresponden aves y pájaros, que simbolizan los cuerpos celestes.




Las correspondencias alquímicas de color son: raíces-negro, tronco-blanco y copa-rojo.


La serpiente enroscada al árbol simboliza la espiral ascendente, y la copa donde anidan y vuelan las aves, propicia la comunicación entre el mundo ctónico y el uraniano.


Entre los celtas, la encina era el árbol sagrado; entre los escandinavos, el fresno; el tilo en Germania, y la higuera en la India. La Cábala se resume en el Árbol Sephirotal y, como Árbol de la Sabiduría o de la Vida, colocado en el centro del Paraíso, provoca tanto la caída del hombre como su redención en los dos maderos de la cruz de Cristo.


Para el budismo, como árbol Bodhi, es iluminación y vida, representación del mismo Buda, y para el brahmanismo, sus raíces son la Tríada compuesta por Brahma, Vishnú y Shiva.


En el vedismo, como también en otras religiones, es muy frecuente la representación del árbol invertido, vida que nace en el cielo y se extiende sobre la tierra, expandiéndose sus ramas por el mundo.


Esta es una idea de la que nos hablan no sólo los Upanishads, sino también Platón, el Zohar y el islamismo.


Columna


La columna es simbólicamente el soporte, el eje de la construcción y de sus diferentes niveles.


Es como la piedra angular, cuyo movimiento puede amenazar todo el edificio, pues constituye el centro sobre el que se apoya y del que depende su estabilidad.
Con la basa y el capitel simboliza el árbol de la vida con sus raíces, tronco y copa.


El árbol sería como el modelo de la Naturaleza, el antecesor natural de la columna como creación humana hecha a "imitatio Dei".
Para los celtas, la columna simbolizaba el eje del mundo, comparable al héroe que sostiene a sus compañeros como pilar del combate.


Tiene también, desde muy antiguo, una connotación fálica como poder generador, erección natural de la piedra, simbolizada en el menhir.


Más tarde, en Grecia y Roma se ofrendaban solemnemente columnas para conmemorar acontecimientos importantes: eran el reconocimiento del hombre hacia la divinidad que los había protegido.


También se hacían para divinizar a emperadores u otros hombres ilustres, asegurando así su inmortalidad con el recuerdo de su poderío en la Tierra.
En los Himnos Homéricos simboliza el poder de Dios, su soporte material.


Es también frontera de protección insuperable, límite superior infranqueable, más allá del cual el hombre no debe aventurarse, como ocurría con las famosas Columnas de Hércules.
En las alegorías y símbolos gráficos, casi nunca aparece una columna sola, sino que son dos.


Cuando están colocadas a los lados de un escudo, equivalen a los tenantes, fuerzas contrarias en equilibrio tensionado, y lo mismo si están sosteniendo un dintel.


Los dos pilares o columnas simbolizan, cósmicamente, la eterna estabilidad, y su hueco la entrada a la eternidad.
Aluden también al Templo de Salomón, imagen de la construcción absoluta esencial.


Las dos columnas son siempre de cualidad diferente, símbolo de la dualidad diferencial.


El uno corresponde al principio masculino, afirmativo y evolutivo, y el dos al femenino, negativo o pasivo e involutivo.
Por eso señala Saunier que las dos columnas que se alzan a la entrada de los templos, expresan particularmente las ideas de evolución e involución, del bien y del mal, como el árbol de la ciencia situado en el Paraíso.
En el Templo de Hércules en Tiro, una de las columnas era de oro y la otra de una piedra semipreciosa.


En la tradición hebrea, las dos columnas del árbol sephirotal se denominan de la Misericordia y del Rigor, lo cual no deja de recordarnos el gancho y el látigo que portaban en sus manos los faraones egipcios con este mismo simbolismo de piedad y de disciplina para gobernar al pueblo.


Volviendo a la columna única, a veces tiene sentido de teofanía: es la revelación de Dios en la oscuridad, la columna de fuego que guía a los israelitas a través del desierto, como una iluminación divina en medio del caos.


También pueden ser las almas que aman a Dios y que dejan filtrar su luz a través de ellas.


Vemos asimismo una correspondencia con nuestra columna vertebral, que se puede asimilar también al eje del mundo, como el cráneo a la imagen del cielo en la relación macrocosmos-microcosmos.


Es, en definitiva, el eje de lo sagrado.


Cisne


En la antigüedad occidental, el cisne era simbólicamente un animal muy importante.


Su cuello flexible y su plumaje de blancura inmaculada, fueron el arquetipo de la pureza y de la nobleza.


Se asociaba, sobre todo, con el dios griego Apolo, dios solar de la armonía creadora.


El cisne, presente en el nacimiento del dios, lo transporta por los aires y puede profetizar gracias a su poder.


El célebre "canto del cisne" se remonta al don de la profecía ya mencionado por Esquilo: el pájaro de Apolo, al aproximarse su muerte, deja oír unos gritos plañideros aunque admirables.


En la India, el cisne (o la oca) Hamsa es un pájaro fabuloso, capaz de separar la leche del agua en un brebaje compuesto por los dos elementos, en el que la leche representa al espíritu y el agua a la materia.


Más esotéricamente, se asocia también al nacimiento del mundo: es el gran cisne Hamsa (literalmente "yo soy él") que incuba el huevo cósmico, a partir del cual se manifiesta el mundo desde su aparición en la superficie de las aguas primordiales.


El cisne representa entonces el soplo primordial que insufla la vida en la sustancia material aún en estado germinal.



Corazón


Corresponde de manera general a la noción de centro, de foco de vida y conciencia.


Todas las culturas tradicionales localizan también en él la inteligencia y la intuición.


Para los hindúes es Brahmapura, la morada de Brahma, y Prajapati, Brahma en su función reproductora, origen de los ciclos del tiempo.


Por su doble movimiento es también símbolo de la expansión y reabsorción del Universo.




En China corresponde al elemento tierra, al elemento fuego y al número 5, en el que se encuentra la luz de la revelación.


Los egipcios lo representan por un vaso, "ib", que contiene el elixir de la inmortalidad.


Ptah ha pensado el Universo con su Corazón antes de materializarlo con la fuerza del Verbo.


Es el centro de la vida, voluntad e inteligencia.


El corazón del difunto, única víscera que se deja en la momia, se pone en uno de los platillos de la balanza, por lo que es asimilado a la conciencia y a la eternidad.


Dado que el tiempo es el movimiento externo de la espiral de la manifestación, al estar el corazón en el punto central, está simbolizando al Ego que permanece en el centro de las distintas vidas dentro de la inmensa rueda de reencarnaciones a que se ve forzado por la necesidad de evolución para volver a sus orígenes.


En el esquema vertical del cuerpo humano, tres son los puntos principales: el cerebro, el corazón y el sexo.


De estos, el corazón está justamente en el punto medio, lo que le hace ser el centro, concentrar en cierto modo la idea y la energía de los otros dos.
Según los alquimistas, el corazón es la imagen del Sol en el Hombre, como el oro es la imagen del Sol en la Tierra. Para la tradición islámica, el corazón está asociado a la mística y a la contemplación.


Es el Trono de Dios, lugar escondido de la conciencia.


Cuando el Corán habla del espíritu divino insuflado a Adán, se refiere a la conciencia, pues representa la presencia del espíritu en su doble aspecto de Conocimiento y Ser.


En los emblemas, el ideograma figurativo del corazón significa el Amor como Centro de Iluminación y Felicidad, por lo que aparece rematado por llamas o por una corona, cruz o flor de lis.


Corona




Comparte los valores de la cabeza y los que la rebasan, el don venido de lo alto.


Su forma circular indica la perfección. Cuando culmina en forma de domo indica una soberanía absoluta.


Expresa elevación, poder e iluminación.
En el simbolismo cabalístico expresa lo Absoluto, el No-Ser; está en el vértice del árbol de los Sefirot.


La iconografía alquímica muestra a los espíritus planetarios recibiendo su luz en forma de corona de manos del rey, el Sol.
En Egipto eran objetos de culto, manejadas sólo por los iniciados.


En el Islam es el punto por donde el alma se escapa para elevarse a los estadios suprahumanos.


Se le atribuye valor profiláctico, por la materia de que está hecha: flores, metal, piedras preciosas, y por su forma circular.


En Grecia y Roma es símbolo de consagración a los dioses; sus estatuas se coronan con las hojas de los árboles y frutos que se les consagran.


Asimilan al que las lleva con la divinidad, porque captan las virtudes del cielo y del dios. Representan la estancia de los bienaventurados o de los muertos, y el estado espiritual de los iniciados.


Símbolo de luz interior, que ilumina el alma de quien ha triunfado en el combate espiritual.


En América central sólo aparece en los dioses agrarios.


La corona de plumas de los indios es la identificación con la divinidad solar.


Para los judíos se asimila con la diadema de oro llevada por los sumos sacerdotes.


Los profetas dicen que Israel es la corona de Dios, signo de su acción todopoderosa entre los hombres.


Cristo aparece como soberano coronado como Dios.


La corona del atleta victorioso se asimila en el cristianismo primitivo a un registro espiritual; Isaías habla de las coronas reservadas en el Séptimo Cielo a los que aman al Amado.


En los ritos medievales de consagración de las vírgenes los símbolos era el velo, el anillo y la corona.
Cuervo


Su color y su grito lúgubre, el que se alimente de carroña, hace para nosotros al cuervo pájaro de mal agüero.


En China también, pero al mismo tiempo es símbolo de amor filial, porque se dice que alimenta a sus padres.


En Japón es símbolo de amor familiar; mensajero divino, anunciador de triunfos; pero es ave solar y se le representa de color rojo.


En India el "Mahabharata" le hace mensajero de la muerte.


En la "Biblia", Génesis, es la perspicacia:


Noé le envía a verificar si la tierra ha comenzado a emerger tras el diluvio.
En Grecia se consagra a Apolo; ellos determinaron el emplazamiento del omphalos de Delfos según Estrabón; fueron las águilas según Píndaro y los cisnes según Plutarco.


Son también atributo de Mithra.
Entre los celtas desempeña un papel profético.


El nombre de Lyon, Lugdunum, se puede interpretar como Colina del Cuervo, no de Lug, según el pseudo Plutarco, porque su vuelo indicó el emplazamiento de la ciudad.


Para los galos era sagrado.


Para los germanos eran compañeros de Wotan; Odín tiene dos sobre su asiento: Hugin, el espíritu, y Munnin, la memoria.
Para los indios norteamericanos es la personificación del trueno y el viento, igual que para los mayas en el "Popol Vuh".




En los sueños es mal agüero; cercano a las tinieblas, sobrevuela los campos de batalla como pájaro fúnebre.


Es también la soledad, el aislamiento voluntario.
Es un simbolismo, el del cuervo, lleno de contradicciones: pájaro solar y tenebroso, anuncia la muerte y la desgracia y a veces protege.


Esta ambivalencia proviene de sus variadas propiedades físicas.


Elefante


En el sentido más amplio y universal, es símbolo de fuerza y de potencia, no sólo física sino también mental y espiritual.
Las tradiciones hindúes lo identifican con Ganesha, dios de la Sabiduría, hijo de Shiva y Parvati.
Su cuerpo de hombre es el microcosmos, la manifestación, y su cabeza de elefante el macrocosmos, la no manifestación; es el comienzo y el fin.


En las procesiones es la montura de los reyes, en primer lugar de Indra, rey del Cielo, simbolizando así la fuerza de la soberanía.


Por su forma redondeada y su color gris blanquecino, los elefantes son en el lejano Oriente símbolo de las nubes.
De ahí la mítica suposición de la existencia de elefantes alados estableciendo la línea nubosa del horizonte.


en Siam, Laos y Camboya, el elefante blanco aporta la lluvia y las buenas cosechas, puesto que Indra, el rey del Cielo que lo cabalga, es también la divinidad de las tormentas.
Desempeña el papel de animal soporte del mundo.


Los elefantes son las cariátides del Universo; poseen en sí la estructura del cosmos, son los cuatro pilares que soportan la esfera celeste, simbolizando la estabilidad y la inmutabilidad.
El yoga lo asimila al chakra Mulhadara, elemento tierra, dominio del centro real sobre las direcciones del espacio terrestre.


En el Árbol de la Vida, que une el Cielo con la Tierra, el elefante está en la copa, de donde viene la luz que ilumina desde la cima hasta el valle.
Sus pies y su trompa, en forma de S, llegan hasta la Tierra y sus dos orejas, en otro plano simbólico, se corresponden con las dos partes del hacha de doble filo que portaban los antiguos cretenses.


En las enseñanzas búdicas, la reina Maya concibe al Buda al ser rozado su cuerpo durante el sueño por la trompa de un elefante joven, instrumento de la acción y bendición del cielo para dar lugar al nacimiento del Avatara.
Su fuerza da a quienes le invocan la consecución de sus deseos.


En su calidad de dios de la sabiduría y de eliminador de obstáculos, se pide auxilio a Ganesha cuando se va a iniciar una empresa de importancia y se le invoca asimismo al principio de los libros.


En el vértice de un pilar el elefante evoca la luz del conocimiento.
Es la montura del Boddhishattva, expresando así el poder de su conocimiento, capaz de despertar al hombre a la conciencia de su destino.
FRASES CELEBRES

* Hice un acuerdo de coexitencia pacífica con el tiempo: Ni él me persigue, ni yo huoy de él, undía nos encontraremos.



* Nunca andes por el camino trazado, pues el te conduce únicamente hacia donde ya otros fueron


* Siempre hay un poco de locura en el amor, aunque siempre hay un poco de razón en la locura.


* El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan, pero, para los que aman, el tiempo es eternidad.


* Muchas personas pierden las pequeñas alegrías, esperando la gran felicidad.


* El amor es la mejor música en la partitura de la vida. Sin él serás un eterno desafinado en el inmenso coro de la humanidad.


* Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando ma lo necesito.


* La vida solo puede ser comprendida mirando para atrás, mas sólo puede ser vivida mirando para adelante.


* No se puede enseñar nada a un hombre; solo se puede ayudar a encontrar la respuesta, dentro de si mismo.


* Hay personas que nos hablan y ni las escuchamos, hay personas que nos hieren y no dejan ni cicatriz, pero hay personas que solo aparecen en nuestras vidas y nos marcan para siempre.


La verdad no mancha los labios de quien la dice, sino la conciencia de quien la oculta.


Una amistad que termina nunca había comenzado.


La ignorancia es la madre del miedo.


La actividad es lo que hace dichoso al hombre.


El que se guarda un elogio se queda con algo.


De una mentira ciento se derivan.


Dime de lo que presume y te diré de lo que careces.


Lo que mucho se usa poco dura.


La fortuna es ciega y no sabe con quien juega


Bien ama quien nunca olvida.


Sabio es aquel que constantemente se maravilla.


No se necesita ver frecuentemente al amigo para que la amistad perdure, basta saber que este responderá cuando sea necesario con un acto de afecto, de incomprensión y de sacrificio.


Con audacia se puede intentar todo, más no se puede conseguir todo.


Sabio no es aquel que da las respuestas correctas, es el que hace las preguntas correctas


El amigo real se ríe con tus chistes aunque no sean tan buenos y se conduele de tus problemas aunque no sean tan graves.


Imposible es el adjetivo de los que se dan por vencido antes de tiempo.


Enterrar una amistad es una pena mayor que enterrar un amigo.


La imaginación es mas importante que el conocimiento.


Nadie se queja por tener lo que no se merece.


Dadme un amigo y moveré al mundo.


El amigo es como el dinero, que antes de necesitarlo se sabe el valor que tiene.


El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se quiere, sino en querer lo que se hace.


Lo maravilloso de aprender es que nadie no lo puede arrebatar.


Los errores suelen ser el puente que media entre la inexperiencia y la sabiduría.


Quien tiene derecho de criticar debe tener el corazón para ayudar.


Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros.


Es intentando lo imposible cuando se realiza lo posible.


Prefiere entre los amigos, no solo a aquellos que se entristecen con la noticia de una desventura tuya, sino mas aún a los que en tu prosperidad no te envidian.


El ayer es un sueño o una pesadilla. El mañana una visión o un espejismo. Mi único capital es el Hoy.


La ocasión solo encuentra a quien está preparado

sábado, 26 de septiembre de 2009

“La energía de los sueños proviene de la actitud, motivación y el deseo de solucionar los problemas”.




Recientemente recibí un comentario de una joven donde cuestionaba “¿y si alguien no tiene sueños o no puede soñar? Honestamente no creo que nadie no tenga sueños, todos tenemos deseos, todos anhelamos, todos queremos lo bueno para nuestras vidas, todos pueden soñar.

La pregunta que debo hacerme es ¿Cuándo deje de soñar? ¿Cuándo perdí esa capacidad de volar?

Son muchos los factores que nos llevan a perder nuestros sueños o esa capacidad de soñar, puede ser la autoestima muy baja donde pensamos que eso no es para nosotros. Puede ser la falta de confianza en nosotros mismos producto de nuestras inseguridades recibidas en el hogar o en la escuela. Puede ser la desilusión cuando alguien en quien confiamos nos falló, ya no quiero soñar. Puede ser la ansiedad, el estrés y hay otro enemigo conocido como el pesimismo, que a su vez es conformista y cuya palabra preferida es “imposible, no se puede lograr”. Estos factores y especialmente el pesimismo te desaniman y pierdes esa capacidad de soñar, no quieres soñar porque temes que no se de y te dices a ti mismo “mejor no soñar que fracasar.” Y los mas “espirituales” se dicen: “creo que esta es la voluntad de Dios”. Perdemos el sueño cuando perdemos la esperanza.

¿Puedo volver a soñar? Claro que puedes volver a soñar. Los sueños se construyen de la esperanza. Tu puedes comenzar a soñar con la felicidad en tu matrimonio, puedes comenzar a soñar con la carrera que querías graduar, soñar con lograr, con tener, con hacer, son tantos los sueños que puedes hacer una gran lista de las cosas que te gustaría ver en ti y en los tuyos antes de morir. Cada uno de tus sueños aun incluyendo ser el mejor esposo, el mejor padre, el mejor amigo, son válidos e importantes.

Me encanta la definición de John C. Maxwell en su último libro ¡Vive tu Sueño! “Un sueño es un cuadro inspirador del futuro que infunde energía a tu mente, voluntad y emociones, facultándote para hacer todo lo que puedas para lograrlo”.

Nunca pierdas la esperanza, busca las cosas que quieres y trabaja por ellas. Pregúntate: ¿Qué es lo que realmente quiero en la vida? ¿Cuáles son las cosas que valen la pena luchar en la vida?

“No hay nada como un sueño para crear el futuro” Víctor Hugo

Una vez que has descubierto lo que quieres, es importante que te hagas las preguntas correctas para pasar a la acción y así detener el autosabotaje que muchas veces te haces, haciendo que tus sueños no se hagan realidad.


“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Rom.12:2 (NVI)

No te amoldes a las palabras y juicios de la gente que te dicen que es imposible, que no lo vas a lograr, que eso no es para ti, cambia de actitud y renueva tu mente con lo que Dios dice que eres y lo que El tiene para ti. Motívate para soñar, para soñar en grande, para ser el mejor, para dejar una huella en las personas que amas. Recuerda que todos los problemas se hicieron para ser resueltos, así que no te detengas y dale vida a tus sueños.


Hoy es el mejor día para volver a soñar. En amor y liderazgo,



Pedro Sifontes

viernes, 18 de septiembre de 2009

Dar pasos de fe: la puerta a los milagros

Abrió la alacena. No había nada. Estaba vacía. Sobre la cómoda de la sala, arrumadas, las facturas de cobro por los servicios básicos. Junto al televisor, la solicitud escrita de las directivas del colegio donde estudiaba su hijo, para que se pusiera al día en el pago de las cuotas mensuales. Para empeorar el panorama, nadie le había llamado de las diferentes empresas en las que había dejado hojas de vida para aplicar a cualquier trabajo. ¿Salidas? No encontraba ninguna. Ya lo había intentado todo. Pidió prestado dinero, pero sus amigos y familiares parecía que se encontraban en una crisis peor que la suya.

¿Qué hacer? No tenía la más mínima idea. Fue eso la que le llevó a clamar a Dios en oración, en procura de una puerta que le permitiera salir del laberinto.


Un milagro para un tiempo de crisis


¿Cuándo recurrimos a Dios? Generalmente en períodos de crisis. Es común entere los cristianos. Volvemos la mirada al Creador, no en los tiempos de bonanza, sino cuando el infortunio toca nuestras puertas. Siempre ha sido así. Es una realidad presente a lo largo de la historia de la humanidad.

Para ilustrar bíblicamente este y otros planteamientos, le invito para que juntos examinemos el encuentro del profeta Eliseo y la viuda. Ocurrió en Palestina hace muchos siglos. La hallamos en el segundo libro de Reyes, capítulo 4, versículos del 1 al 7. “Una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo diciendo: tu siervo mi marido ha muerto; y tu sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos” (versículo 1).

La mujer llegó a clamar por una salida del laberinto cuando todas las circunstancias estaban en contra. En momentos en que, en apariencia, nada se podía hacer. Este hecho nos lleva a reflexionar en la importancia de tener en cuenta a Dios en todo instante, no solo en los momentos de crisis.


Dios abre sendas en el mar






Los métodos de Dios son extraños. Responde de una manera insólita, desconcertante, sin sentido ni lógica. En el caso de la viuda, la respuesta de Eliseo fue preguntarle qué tenía a disposición. Y cuando le indicó que sólo tenía una vasija de aceite, le instruyó: “Vete y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas” (v.3).



En las manos de Dios, nuestras vidas pueden ser mucho, y servir para mucho. No hay nada insignificante para Él. Tener esto claro nos lleva a depositar en Él toda nuestra confianza. No nos podemos dejar embargar por la desesperación.

Dice el pasaje, respecto a la orientación de Eliseo a la viuda: “Entra luego, y enciérrate tu y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando esté llena, ponla aparte”(v.4).
Lo reafirmo siempre: Dios tiene métodos ilógicos. Pero si queremos experimentar milagros en nuestra vida, debemos aprender y esperar y caminar en la lógica extraña de Aquél que todo lo puede.


Obedecer, palabra clave para los milagros


Creerle a Dios y no a la lógica humana, nos lleva a dar pasos de fe: a avanzar sin temor, caminar siempre hacia delante, sin prestar atención los cristianos que—llamándose creyentes—pueden ser incrédulos.


Obedecer en fe es una actitud clave, como lo podemos deducir del texto: “Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite” (versículo 5).


No importa que a su alrededor le digan que ese milagro es literalmente imposible. Deseche todo lo que obstaculice su fe, ponga la mirada en Jesucristo... y ¡Adelante!

¿Hay límites para recibir milagros?


Definitivamente no hay límites para recibir milagros porque el poder de Dios es ilimitado. ¿Hasta dónde llega el poder de Dios? Hasta donde podamos creer. “Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay mas vasijas. Entonces cesó el aceite” (versículo 6).


Si tan solo creemos, la respuesta de Dios se manifiesta en milagros. Los hechos gloriosos no terminan. Ya es hora de que se ponga en la brecha, en la voluntad del Creador, para que experimente prodigios y maravillas en respuesta a sus oraciones.


El pasaje concluye: “Vino luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tu y tus hijos, vivid de lo que quede”(versículo 7).






Es evidente que si usted pide con fe, el Señor responderá con ese milagro que necesita. Sólo basta que crea. Que tenga la plena certeza de que hay un Dios ilimitado, que todo, absolutamente todo lo puede.








http://www.alfayomega.es/revista/2008/584/14_reportaje0.html
Vida en plenitud en tiempos de Crisis.



Por Wendy Gahoma Vado Cortez

Vida en plenitud en tiempos de crisis


A veces me pregunto ¿Cómo habrá sido la vida cotidiana de los grandes hombres y mujeres

de la iglesia primitiva?, ¿Cómo encontraban alegría, gozo y paz en medio de las tribulaciones?, ¿Cómo podían cantar himnos mientras sus cuerpos eran despedazados por fieras salvajes? La Biblia sólo se limita a decir que tenían un solo corazón y un alma y que tenían todas las cosas en común. ¡Lindo pasaje!, suspiramos cada vez que lo leemos.
¡Cuanta diferencia, dirán muchos! Quiero citar este ejemplo, porque creo que los hermanos de la primera iglesia sabían algo, que hoy en día se está olvidando: Una vida en Cristo se vive mejor en tiempos de crisis.


Muchos, en la actualidad, defienden la idea que un cristiano no puede ser pobre o pasar por situaciones adversas, si las tiene es porque, según esta teología, le falta fe, pero sobre todo porque Dios no está con él, “algo malo debe estar haciendo nuestro hermanito”. Creo que no hay nada más absurdo y falso que esto. Muchas veces nos creamos la imagen de que Dios, a la manera del genio de la lámpara mágica, cumplirá todos nuestros deseos y estará a nuestra disposición tan sólo con el balbuceo de unas cuantas frases. Una vida plena no tiene nada que ver con riquezas o metas satisfechas, o una existencia sin problemas. Una vida plena tiene que ver con la fe, la esperanza y la certeza que aunque andemos en valle de sombra no temeremos, porque Dios estará con nosotros, que aunque no entendamos lo que nos pasa y todos nuestros sueños y proyectos se vengan abajo , podemos confiar y estar seguros que los brazos fuertes de Dios nos sostendrán.


“..Y cual supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según


la operación del poder de su fuerza” Efesios (1: 19)


Las batallas, las pruebas, las enfermedades, las luchas, como queramos llamarles son pequeños calentamientos para ejercitar nuestra fe y confianza en Dios. En su libro “La Quinta montaña” Paulo Cohelo (1997: 122) afirma: “todas las batallas en la vida sirven para algo, inclusive aquellas que perdemos. Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías; Si eres un gran guerrero, no te culparas por ello, pero tampoco dejaras que tus errores se repitan.”


Todo lo que pasa en nuestras vidas, Dios lo permite con un propósito. Podemos confiar en que él no nos dejara pasar una situación que no podamos soportar y salir victoriosos. Hace un tiempo atrás pase una de las situaciones más difíciles de mi vida, sin querer me habían involucrado en un altercado, en el que yo no tenía nada que ver. Mi estancia en la universidad era muy dudosa. Cada mañana yo me despertaba con miedo de que alguna de las autoridades académicas me mandara a llamar para darme de baja de la universidad.


Aunque era inocente me sentía culpable. Mi alama estaba angustiada y ansiosa ante el porvenir oscuro que se aproximaba. En medio de esa angustia, mientas realizaba uno de mis devocionales leí sobre los frutos del Espíritu Santo y en ese momento sentí que debía hacer míos esos frutos y tomar la decisión de vivir con ellos. Recuerdo que escribí:


Decido el amor en vez del odio,


Decido la paz en vez de la angustia,


Decido el gozo en vez de la tristeza,


Decido la paciencia en vez de la ansiedad,


Decido la fe en vez de la incertidumbre.


Cada vez que me despierto hago mía esa oración y decido tener paz en medio del dolor. El

problema se arreglo positivamente, tiempo después, pero en ese proceso aprendí la lección

más valiosa de mi vida. ¡Que métodos más extraños que usa Dios, no es cierto! Ahora que

miro atrás me doy cuenta que si no hubiera pasado por ese problema, tal ves nunca hubiera

entendido que en medio de las tribulaciones puedo vivir confiadamente. Las crisis
fortalecen nuestra fe en Dios y nos recuerdan que aunque las circunstancias externas nos
sean adversas, su manto nos cubrirá del frío asolador, de la soledad desértica y de la sed
insaciable.


Cuando comprendemos esto, cuando entendemos que a Dios no lo limita la situación social

de un país o las leyes de la naturaleza entonces podemos decir como Habacuc:


“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides hay frutos, aunque falte el producto del


olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no


haya vacas en los corrales; Con todo yo me alegraré en Jesus, y me gozaré en el Dios de


mi salvación, Jesus el señor es mi fortaleza…” Habacuc (3:17)


Muchas veces Dios usa la adversidad para enseñarnos el valor de las cosas y las personas.

Creo firmemente que en medio del dolor conocemos mas íntimamente a Dios, pero aún mas

podemos desarrollar el carácter que el quiere en nosotros. La Biblia esta llena de esos

ejemplos.


El aposto Pablo, en mi opinión es el ejemplo perfecto, un hombre que con grilletes en las

manos, azotado, portador de una enfermedad crónica, pudo tener una vida plena en Cristo  y

fue capaz de decir:


“..He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y


sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para tener hambre, así para


tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me


fortalece.” Filipenses (4:13)


El secreto de una vida plena se encuentra en Jesucristo, y si para entender el valor de la

confianza en él tenemos que pasar por crisis, bienvenidas sean. Las crisis no son tropiezos,

no son castigos divinos por nuestro mal comportamiento o maldiciones generacionales, son

oportunidades y retos que nos brinda Dios y la vida para crecer.


“Dios usa la soledad para enseñar la convivencia, usa la rabia para mostrar el infinito


valor de la paz. Usa el tedio para resaltar la importancia de la aventura y del abandono.


Dios usa el silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras. Usa el


cansancio para que se pueda comprender el valor del despertar. Usa la enfermedad para


resaltar la bendición de la salud. Usa el fuego para enseñar sobre el agua. Usa la tierra


para que se compruebe el valor del aire. Usa la muerte para mostrar la importancia de la


vida.” Paulo Cohelo (1998:23)


Atrévete a sonreír en vez de llorar, a tener fe en vez de ansiedad. Atrévete a confiar en


Dios y vivir una vida plena en medio de las crisis.


Bibliografía


• La Biblia,  (1950)


• Paulo cohelo “la Quinta Montaña” (1997) Grijalbo, Sao Paulo, 200pp


• Paulo cohelo “Manual del guerrero de la luz” (1998), Grijalbo. Sao Paulo, 120pp
Querida Amiga:







“Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón..” Mateo 11:29.






Hoy quiero invitarte a meditar en las palabras de Jesús registradas arriba. Me imagino que inmediatamente después de mirar el versículo, pensaste que era un texto que lo habías visto y que ya conocías de hace bastante tiempo. Y así es, es un texto sumamente conocido pero poco aplicado en nuestra vida cristiana.






Específicamente hoy quiero concentrarme en el concepto de “HUMILDAD”. Entendiendo la humildad, como la raíz de todas las otras virtudes, y como la conciencia total y absoluta que tenemos en nuestro interior de que Dios es TODO y que dependemos de Él por completo para ser bienaventurados y completos.






Lo contrario de la humildad sería el ORGULLO, esa sensación falsa de “poder”, de controlarlo todo, de manipular nuestras vidas y las de otros. Cuando asumimos esa actitud, pretendiendo controlar nuestras vidas y los procesos que nos ocurren e incluso las vidas de aquellos que Dios colocó a nuestro alrededor, entonces caemos en orgullo; y el orgullo es la raíz de todo pecado, de todo aquello que nos aleja de Dios, que nos lleva a caer.






El orgullo es lo que impide las relaciones saludables. Cuando hay orgullo, es imposible relacionarse con Dios y con el prójimo. La Biblia misma dice: “Dios da gracia a los humildes, pero resiste a los soberbios...” Pero ¿por qué el orgullo genera ese rechazo? Porque el orgullo es “autosuficiencia”, cuando andamos en orgullo, estamos declarando que no necesitamos ni a Dios, ni a nadie. Cuando asumimos entonces el control de las cosas, estamos declarando a Dios que no le necesitamos, que somos los “dueños” de nuestra vida. Esa declaración puede no ser explícita, pero puede estar siendo trasmitida en nuestras acciones.






¿Entiendes la importancia de la humildad en nuestro carácter? El orgullo es el inicio de la caída, el génesis de la destrucción... Cuando nuestro corazón comienza a sentirse “ en control” entonces Dios ya no tiene más lugar en nuestra vida... poco a poco le alejamos... y comenzamos a vivir vidas religiosas, donde Dios es un mero “accesorio” que nos sirve para cumplir nuestros propios deseos...






Como recordarás en el inicio de la humanidad, fue el orgullo el que propició la actitud del hombre de independizarse de Dios y escoger el camino que anteriormente Satanás había escogido. El orgullo es el inicio de la decadencia del hombre.






De ahí la importancia de la humildad en nuestra vida. Debemos buscar la humildad, y cultivarla en nuestro carácter para que Dios pueda glorificarse en nosotros. Cuando nos humillamos y renunciamos a nuestros deseos y planes, cuando nos vaciamos tal como Cristo hizo antes de nosotros, entonces damos espacio para que Dios pueda obrar en nosotros y a través de nosotros.






Muchas relaciones se han roto por causa del orgullo. Porque en nuestras ansias por el “poder”, hemos mirado nuestros intereses por encima de cualquier cosa, destruyendo en el camino todo lo que se oponga a nuestro querer. El egoísmo, la envidia, los celos, las divisiones, etc... todas esas actitudes tienen su origen en el orgullo.






La humildad no es algo que podamos pedir a Dios, no es algo que podamos sentir o experimentar como una sensación. La humildad es una actitud de reconocimiento que debemos asumir en el momento en que entendemos nuestra posición delante de Dios y nos disponemos a ser “vasos” donde Él pueda derramar su carácter.






El corazón humilde es un corazón que no busca lo suyo, que anhela servir, que no se importa en ser humillado, que se dispone incluso si es necesario a sufrir. La humildad genera amor incondicional, perdón, paz de espíritu y fe.






Te invito a seguir los pasos de Jesús y aprender de Él, que es humilde de corazón. Deja que Él tome control absoluto de tu vida, de tus relaciones, de tus pasos... Déjalo ser en ti... Entrega tu corazón a la humildad y reconoce tu posición de dependencia absoluta de Él... Entrégate como vaso útil en sus manos, para que su carácter se revele a través de ti y los que están cerca de ti sean bendecidos por ello.






La humildad de corazón, construye relaciones, restaura lo que está roto y prepara el camino para relaciones fuertes y saludables... Busquemos la humildad en nuestros corazones!!






Con amor,






Paula
TIEMPO DE CRISIS






"Y Moisés respondió al pueblo: ¡No temáis! Estad firmes y veréis la liberación que Jesus hará a vuestro favor. A los egipcios que ahora veis, nunca más los volveréis a ver.


Jesus combatirá por vosotros, y vosotros os quedaréis en silencio. Entonces Jesus dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.


Y tú, alza tu vara y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo para que los hijos de Israel pasen por en medio del mar, en seco" (Exodo 14:13-16).


Nos encontramos ante un pueblo en crisis. Por delante de ellos se extendían las aguas del Mar Rojo, por detrás se aproximaban sus enemigos.¿Adónde ir? ¿Qué salida había para ellos?


Aparentemente, ninguna; ese pueblo había visto a Dios obrar reiterada y tremendamente, de manera desvastadora, sobre una nación que neciamente rehusaba dejar ir al pueblo de Dios donde Él quería llevarlos.


Entonces, ante la reiterada intervención de Dios, el pueblo de Israel dejó esa tierra con regocijo y canto. No eran soldados; no tenían armas; no sabían nada de guerra...Dios los libró.


Luego de todo lo que le había sucedido a esos tercos egipcios, quizás estarían persuadidos de su derrota. No, no fue así, allí estaban ellos. Para sorpresa de los israelitas detrás seguía sus pasos el ejército egipcio; querían probar a Dios hasta lo último.


Moisés, parado frente al pueblo que lideraba, dijo a los hijos de Israel: "No temáis". Habló de su propio corazón, de su propia fe, la fe que Dios edificó en él.






La Primera Clave






Muchas veces nos vemos enfrentando situaciones y tiempos de crisis, no sabemos dónde ir, a la izquierda o a la derecha; parece que nada va bien en ninguna dirección. Hallamos impedimentos en la oración, pedimos ayuda y no recibimos respuesta. Las primeras palabras en boca de Moisés fueron: "No temáis".


¿Sabe por qué es tan importante no temer? El temor es el ladrón de la fe. Si abraza el temor la fe menguará.


En tiempo de crisis las palabras claves son "no temáis".


Las crisis vienen en esta vida. Usted puede perder el trabajo, alguien cercano tener un accidente o quizá un problema que demanda una respuesta.


Recuerde...¡No tema!


En las Escrituras encontramos la expresión "no temáis" muchas veces. Cuando un ángel traía un mensaje al hombre, le decía: "No temas". Cuando Jesús se revelaba, usaba esa expresión. Somos muy propensos al temor. Somos vulnerables, somos débiles y lo sabemos.


Moisés, desde que vio el arbusto que ardía, la fe ardió en su corazón; él quería impartir esa fe en el pueblo. No tenía la menor idea cómo Dios iba a arreglar las cosas, pero creía en Dios. Tenía un Dios suficientemente grande para intervenir en esa nueva crisis.


Dios siempre nos sorprende con su intervención y los métodos nuevos que Él usa. Sin duda la vara fue una de esas formas nuevas puesta en operación. Fue un milagro que una honda y una piedra matara a un gigante. Nosotros repetiríamos los métodos que dieron resultados, Dios inventa algo nuevo cada vez. No podemos anticiparnos a Dios, Él obra de muchas maneras. He visto grandes ministerios, hombres y mujeres de Dios, cada uno operando de manera diferente.






Segunda Clave






A nosotros nos gusta pensar en cómo Dios intervendrá. Sin embargo, lo único que necesitamos es quedarnos quietos y ver cómo Dios intervendrá.


Estar firmes en una posición de fe.


"Estad firmes y veréis la liberación que Jesus hará a vuestro favor".


El pueblo de Israel no vio batalla, pero un ejército estaba detrás de ellos. No presenciaron la pelea, no vieron a los ángeles sacar las ruedas a los carros, pero sí vieron la salvación de Jesus. No vieron lo que sucedía en el mundo invisible en ese momento, pero sí vieron lo que Dios hizo en esa circunstancia adversa...presenciaron el milagro del Mar Rojo.


Lea lo que 1 Corintios 10:2 dice: "Todos enMoisés fueron bautizados en la nube y en el mar". El pueblo de Israel iba a ser bautizado y no lo sabía. Dios los iba a liberar de manera extraña. Los hizo pasar por el Mar Rojo. Esto nos habla de la limpieza de la sangre. Dios dijo: "Verán la salvación de Dios", no dijo: verán lo que hace Dios con los enemigos. Verían algo más grande...verían la gracia en operación. Serían bautizados. Presenciaron el inicio de algo nuevo. El Mar Rojo que temían cruzar, los salvaría por completo de sus enemigos. Fueron lavados. Fueron limpiados. Los enemigos no podrían destruirlos.


La sangre que nos limpia es algo precioso para nosotros, mas para el diablo es algo terrible. Los cultos que el diablo más odia son los de arrepentimiento. El odia el arrepentimiento pues para él significa muerte; no puede contra la sangre.


La batalla es del Señor. ¡Esté firme y esperé¡


Hay cosas que asechan contra nosotros, quieren destruirnos. Estemos pues firmes con la armadura de Dios.


Nosotros sabemos cómo termina el libro de Job; él no. Permaneció firme. Siguió creyendo en Dios en toda la adversidad.


Vinieron las órdenes de lo que el pueblo debía hacer: "estad firmes". Mucha gente se mueve porque dice: "Algo tengo que hacer". Sin órdenes no hay que ir adelante.


¿Hay presión?...Espere.


Cuando yo estaba en el seminario, cambié mi auto por uno más grande, para llevar otros jóvenes. Dios me dio una palabra: "El que cree, no se apresurará". Esperé. Había un cierto auto que yo quería, año 37, ideal para lo que necesitaba; pero no podía encontrarlo. Pasó un mes y medio. Pensé que ya había esperado lo suficiente así que encontré uno del año 36. De tanto en tanto, yo escuchaba las palabras: "El que cree no se apresurará". "Dios, no me he apurado", por lo menos yo pensaba así. Compré el auto. Dos semanas después, leyendo el diario, encontré una propaganda, justamente el auto que había estado buscando, modelo y año; estaba más barato que el que yo compré. "El que cree no se apresurará".






Tercera Clave






Cuando uno tiene una palabra dada por Dios puede moverse de otra manera. Alguno dirá: "Yo creo en Dios, voy a nadar en el Mar Rojo". Otro puede decir como Pedro: "Voy a caminar en las aguas". Esté firme y espere hasta que venga la orden de lo que tiene que hacer.


Al esperar, leemos en Efesios, "vestíos de toda la armadura de Dios". No se quede firme sin armas. No se quede firme sin estar preparado. Parte de esa armadura es defensiva. "Para que podáis estar firme contra todas las asechanzas del Diablo".


"A los egipcios que ahora veis, nunca más los volveréis a ver. Jesus combatirá por vosotros, y vosotros os quedaréis en silencio", dijo el Señor.


¡Silencio!


Cuando el diablo le habló a Jesús...Él lo hizo callar.


Cuando marcharon alrededor de Jericó...Dios ordenó silencio.


Cuando hablamos, el temor entra y destruye la fe. Si está en una lucha no lo comparta con su vecino, tenga misericordia de él. No comparta lo que piensa, el enemigo lo va a usar. No puede quedarse quieto cuando comienza a hablar. Si no puede hablar de esperanza y fe, entonces, cállese. No solamente porque el otro escucha, también usted escucha. Poder hablar es algo poderoso, muy poderoso, aún más cuando es mentira e hipocresía. Los políticos están llenos de mentira e hipocresía, sin embargo, por el hecho de hablar, consiguen votos.


Si está en una crisis, no hable...callé...espere en Dios.


Jesús dijo: "Mi paz os dejo". Jesús nos da su paz. Puede tener paz adentro y también sus labios estar en paz.


La guerra no es solamente tirar tiros o pelear con espadas, estamos en lucha espiritual y nuestras armas no son carnales, así que aprendamos cómo defendernos, cómo movernos en la esfera espiritual.


Repasemos las tres enseñanzas impartidas por el varón de Dios al pueblo en tiempo de crisis:


¡No temáis!


¡Estad firmes!


¡Silencio!






Primera Orden






Ahora veamos lo que Dios dijo al pueblo (versículo 15).


Hay tiempo para orar y clamar, y tiempo de abstenerse. Este no era un tiempo para orar sino para hacer algo.


"Di a los hijos de Israel que marchen". Que vayan para adelante a lo imposible.


Ellos iban a confiar, no serían derrotados. Tal como los tres jóvenes hebreos que, al entrar al horno de fuego, cayeron en los brazos del Dios Todopoderoso.


Quizás diga: "Moriré".


Muérase, pero morirá yendo para adelante y no para atrás. Yo quiero la flecha en mi pecho, no la quiero en mi espalda.


David corrió hacia el gigante, no comenzó a pensar: ¡qué alto que es!; ¡qué grande! Corrió hacia lo imposible.


Jesús fue hacia Jerusalén. Allí le esperaba la cruz.


El pueblo marcharía y Dios se encontraría con ellos. Marchamos y Dios se encuentra con nosotros. Dios nunca lo llevará a la destrucción. Si va a donde Él lo manda, irá de victoria en victoria, de gloria en gloria.






Segunda Orden






Dios dijo a Moisés:Alza tu vara, y extiende tu mano hacia el mar, y divídelo.


La vara nos habla de disciplina. El pastor corregía las ovejas con la vara, no con la mano. Dios le pidió a Moisés que la levante sobre el Mar Rojo. El mar nos habla de la masa de humanidad. Hay un pueblo de un lado y otro lado de la rivera; unos que van a salvación y otros a destrucción. Dios estaba enojado con sus enemigos. Cuando Dios se levanta en guerra...se levanta en ira. Dios dijo a los babilonios que serían destruidos con la vara de su ira. Dios está enojado con sus enemigos. Toda la matanza de bebés que hay en nuestros días, también tendrá un día de juicio. Mientras tanto, Dios espera...