martes, 10 de noviembre de 2009

Enrique Rojas... El hombre light

La epidemia del hombre light en el mundo


Enrique Rojas, el psiquiatra y catedrático español analiza la sociedad de hoy; baja en contenido, sustancia y compromiso. Entre sus libros se encuentran, Una teoría de la felicidad, el Hombre Light, El amor inteligente y La conquista de la voluntad, entre otros, con los cuales ha batido record en ventas a nivel mundial, conversó con Semana.




No hay que conocer en profundidad al doctor Enrique Rojas para saber que es un profesional riguroso en el estudio de la psiquis del hombre del siglo que XXI que se deprime, se divorcia, sufre y en fin, está impregnado de los vacíos existenciales propios de la época. Su experiencia, sus investigaciones y su madurez le permiten difundir con total seguridad que hay solución, que la verdadera felicidad existe y que no es imposible permanecer enamorado de su pareja y gozar de una excelente vida conyugal.


En su libro el hombre Light ¿se refiere al varón o al ser humano en general?
Al ser humano en general, bien puede ser hombre o mujer.


¿De dónde surge el hombre Light?


De la sociedad opulenta de los países occidentales, sobre todo Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y la Europa no comunista como consecuencia del bienestar y del nivel de vida.

¿Quién es el hombre Light?

Todos los productos Light como la mantequilla sin grasa, la coca cola sin cafeína y sin glucosa, las bebidas sin alcohol, etc. Ejemplifican al hombre Light que no tiene sustancia ni contenido, que es solo fachada.


El surgimiento de estas personas ¿Qué consecuencias puede traer para la sociedad?

La persona Light tiene 4 características que desde luego repercutirán en la sociedad y estas son: el hedonismo, entronización del placer; el consumismo, acumulación de bienes, sé es más por lo que tiene que por lo que es; como tercera característica está la permisividad, en la que todo vale y todo está permitido y por último el relativismo, donde nada es bueno ni nada es malo y en última instancia todo depende del pensamiento.

¿Qué deben hacer los padres para educar a sus hijos y alejarlos de este estilo de vida?


La persona Light no tiene referente ni remitente, esta obedece a su entorno, el cual gira alrededor del placer, dinero, sexo y utilización del otro. Por lo tanto, los padres deben tener claro que educar es convertir a alguien en persona, es seducir por encantamiento y ejemplo, es entusiasmar con los valores. De tal manera, que la educación es una tarea de artesanía y el prototipo Light es la anti educación.


¿Cómo volver a los valores y cuáles son los esenciales?

Yo creo que en la vuelta a estos, es necesario anotar que los valores antiguos se han ido evaporando y está surgiendo unos nuevos que llamo de re cambio, por ejemplo, la curiosidad por la cultura que emerge de nuevo, la solidaridad, la democratización de países que han estado sometidos a la dictadura, son valores nuevos de recambio que hay que tener en cuenta.


En el campo de la sexualidad, el hombre Light ¿es pleno o no?

En el campo de la sexualidad, existen dos maneras, el sexo sin amor, y el sexo con amor comprometido. En la primera yo uso el cuerpo del otro como objeto y con frecuencia en una sociedad Light. En el segundo caso, el sexo con amor comprometido, origina una relación con la capacidad de reunir, ensamblar lo físico, genital y psicológico, intercambiando dos patrimonios psíquicos, además de lo espiritual y lo histórico, pues no somos animales. En esta relación hay una gran sinfonía, donde todo es junto y al mismo tiempo.

Entonces, ¿las relaciones del hombre Light son infelices?

Sus relaciones son ligeras y livianas más que infelices, pues utiliza al otro y se relaciona por lo que los demás le aportan y tienen.

¿El hombre Light está condenado a vivir en la soledad?
Sus relaciones le producen una depresión clínica o más leve en forma de una vida desmotivada.

Las relaciones que están surgiendo a través de la red, hacen que el hombre no se comprometa
¿Qué opina de esto?

Internet es bueno pero establecer relaciones a través de la red las hace muy superficiales. El hombre fingiendo amor lo que busca es sexo y la mujer fingiendo sexo lo que busca es amor.

En el campo sentimental ¿Cómo piensa el hombre y cómo piensa la mujer?
La mujer sabe mucho más de los sentimientos que el hombre, porque la mujer es portadora de la vida y la transmite a través de su cuerpo y el hombre no, la maternidad es un concepto importante para la mujer, la paternidad viene añadida.

¿Quiénes pueden ser más Light, los hombres o las mujeres?

Se da mas en el hombre que en la mujer, El hombre está envuelto en una fachada de sexo, dinero y poder. Se volvió muy individualista y por esto también le cuesta mantener una relación estable.

¿Los divorcios han aumentado como surgimiento del hombre Light?

Es una causa, pero no se le puede atribuir todo. En mi libro, El amor inteligente que ha salido una edición en ruso, hablo cómo las parejas pueden hacer para mantenerse enamoradas, a través de detalles como fijarse en la belleza interior, saber perdonar, evitar expresiones innecesarias, saber hacer la vida amable a la otra persona con detalles pequeños y no dramatizar un problema o circunstancia negativa.
¿Qué es el perdón?

Un inmediato, “te perdono… me perdonas” si no está acompañado de un esfuerzo por olvidar no sirve de nada, no es auténtico. El verdadero perdón
¿Qué es la felicidad?
Es tener buena salud y mala memoria, capacidad para pasar las páginas negativas del pasado.
¿Esto lo da la madurez?

Sí, pero no depende de los años sino de la estructura que uno tiene; es serenidad y benevolencia, y esto es disculpar al otro.

¿Cómo lograr en una relación de pareja en crisis, el perdón?

En el libro Remedios para el desamor, explico cómo la pareja en crisis puede lograr habilidades para comunicarse. Dice un verso de un poeta español en el siglo XII, “Corazón que no quiere sufrir dolores pasa la vida libre de amores”.

viernes, 6 de noviembre de 2009




LOS BRIOSOS CORCELES DE LA HISTORIA














En la Edad Media el código de caballería fue lo que rigió las relaciones entre el caballo y el hombre, entre otras cosas. A lomos de rápidos corceles fue el europeo en esa aventura sangrienta que fueron las Cruzadas. Ricardo Corazón de León se aprovisionó de veloces caballos para poder llegar hasta el Medio Oeste, y cuenta la leyenda que una de las primeras reyertas matrimoniales del homosexual rey inglés con su esposa Berenguela de Navarra fue por causa de una yegua que Ricardo le quitó para montar a un amanerado pajecillo suyo.

Los caballos de los mongoles no eran muy grandes, pero corrían más raudos que una tormenta. Genghis Khan contó con caballos resistentes, feroces pero de mediano tamaño para convertirse en el azote de Asia. Genghis no se detenía ante nada para avanzar, y para garantizar que sus caballos tuvieran pasto, mandaba grupos de exploración a matar a cuanto ganado encontraran delante para que el pasto estuviera esperando a sus propios caballos.



Cuando estalla la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia, los franceses no habían logrado que su caballería fuera ligera. Los guerreros eran inmensos mastodontes enlatados a lomos de agotados caballos, y los ingleses fueron tan astutos para usar esta desventaja a su favor. En la batalla de Crecy, la caballería francesa caía como moscas, y en la batalla de Agincourt los pobres corceles galos acabaron enchufados en enormes estacas o con heridas a causa de unas espinitas metálicas que bien podrían ser los tatarabuelos de los miguelitos que despliegan los Parrales Vallejos en las huelgas nicas del transporte.



Uno de los caballos más amados de Turquía (que entonces era el Imperio Otomano) fue un fornido corcel negro llamado Viento del Diablo, perteneciente nada menos que al sultán Selim El Adusto.



Viento del Diablo fue un regalo del sultán Bayaceto El Poeta a su hijo Selim cuando éste estaba adolescente. Viento del Diablo no sólo era veloz, sino muy tierno con los niños y mostraba enorme preferencia por las manzanas verdes. Los otomanos criaban a sus caballos con mucho cariño, nunca les pegaban y los adornaban vistosamente. Muchas veces sus colas eran trenzadas con ricas pedrerías. El caballo en el cual el sultán Solimán el Magnífico (sucesor de Selim el Adusto) montó para ir a sitiar Viena era inmenso y no le tenía miedo al agua. Recordemos que en aquellos entonces no existían aún los puentes sobre el río Danubio.



Mandó Solimán una exploración a bordo de raudos corceles. Arrogante, Soliman mandó a decir que esperaba llegar a desayunar a Viena en breve. Viena fue salvada por mercenarios serbios ricamente ataviados montados en ariscos caballos, guíados por el polaco Jan Sovieski a lomos de un enorme caballo andaluz gris llamado Salvador.



El esperado desayuno de Soliman se le enfrió en Viena sin podérselo comer, y cuentan que lloró como un niño montado encima de su adorado caballo Jinn.



Cuando la Guerra Civil explota en Inglaterra, ya existe la artillería desde el siglo XIV. En 1642 los caballos son usados para llevar los cañones hacia sus posiciones, y surge el destacamento de los soldados llamados dragones, los cuales acuden montados al sitio de batalla pero luego combaten a pie. El feo y tosco Oliverio Cromwell, quien se hizo llamar Lord Protector después de mandar la monarquía inglesa al diablo y al rey Carlos I a ser decapitado, exigía sumisión total de sus huestes de caballería. Cromwell provenía de Anglia Este, donde se crian buenos corceles, y conocía mucho sobre equinos. Cromwell mandó a criar caballos en Irlanda, creando una nueva raza de cruces entre árabes y corceles irlandesas. Importó caballos de diversas partes, criándose así los antecesores de los modernos caballos de carreras.



A un genial, chele y amanerado monarca prusiano llamado Federico el Grande le debemos muchos avances que se hicieron en materia de caballería. En 1740 cuando toma las riendas de su país, Federico hereda una caballería pesada. Los pobres corceles están más colesterólicos que Capulina, y se cansan con facilidad. El ejército moderno nace con Federico, quien es hombre de armas tomar. Hace del servicio militar un modo de vida, creando a los primeros militares de carrera. Junto con los soldados a entrenamiento, van los pobres obesos caballos a sudar la gota gorda. A cada soldado le asigna su corcel para que lo considere su equipo vivo. La relación entre el corcel y su amo cobra nueva importancia. El caballo debe confiar ciegamente en su amo. En 1756 los pobres caballos pagan caro el ser tan confiados cuando acaban con la mitad de las tripas de fuera al finalizar una batalla. En 1759 Federico le cae encima a Silesia con 150 mil hombres, 30 mil de los cuales van a caballo. Mueren 20 mil corceles, héroes anónimos e inocentes en aras del expansionismo prusiano.



Napoleón Bonaparte pasa a la historia como uno de los hombres que más cruelmente se portó con los equinos. Comenzando por el hecho que el Pequeño Gran Corso era pésimo jinete, le gustaba pelear en enormes campos de batalla. Los caballos debían embestir contra las tropas enemigas. La caballería francesa era enorme, pero al contrario de Federico el Grande, Napoleón no consideraba esencial tratar bien al caballo. Los alimentaba mal, casi nunca los aseaba y se les azotaba.



Era chiste cruel de la época decir que la caballería francesa era anunciada por el tufo de sus equinos mucho antes de que ellos aparecieran en el sitio de batalla. En las campañas de Bonaparte, 4 millones de caballos perecieron entre 1804 y 1814. En 1812 cuando a Napoleón se le ocurrió caerle encima a Moscú, uno de cada 30 soldados quedó para contar el cuento. Los caballos murieron de frío, hambre o comidos por los soldados harapientos. En la batalla de Waterloo en 1815, el maltrato dado a los equinos le costó caro al chaparro, y el soberbio chiquinano mordió el polvo de la derrota aparatosamente. Su propio caballo Moranca, un hermoso gris árabe mediante el cual se echa por tierra el mito del caballo blanco de Napoleón (no le gustaban de ese color porque no eran cubretierra), fue capturado ya hecho cadáver por los ingleses.



Este trofeo de batalla fue llevado a Inglaterra y dos de sus cascos fueron convertidos en cajitas de tabaco para elegantes señores.



En la Guerra de Secesión de Estados Unidos, el norte usó caballos para infiltrar tropas al sur y causar enormes daños a los confederados. Muchos de estos caballos fueron comidos por hambrientos y harapientos soldados.



Otro asqueroso gesto de malagradecimiento del humano hacia el caballo fue el que se dio en la I Guerra Mundial, cuando la victoria viajó en las raudas patas de miles de caballos en Palestina. La 12a. División Australiana de Caballería le arrebató Palestina a los turcos en un operativo raudo de un día, cabalgando los soldados con las riendas del corcel en la mano izquierda y la bayoneta en la derecha hacia Beersheba, en lo que hoy es Israel. Siria y Palestina cayeron en manos de los ingleses gracias a estos corceles, pero a la hora del triunfo, los soldados fueron evacuados sin sus caballos, quienes fueron abandonados a su suerte en el Medio Oriente, acabando muertos de hambre o como caballos carretoneros. En 1930 Dorothy Brooke se convirtió en benefactora de estos veteranos de guerra con cascos, e hizo un hospital veterinario en El Cairo. Apelando al Korán, los veterinarios de este hospital que aún atienden en Egipto, lograron convencer a muchos árabes de tratar bien a sus equinos.



Si los caballos hubieran tenido voz para protestar, de seguro lo hubieran hecho cuando el desalmado general gringo Douglas MacArthur lanzó a policías montados en contra de los veteranos de guerra que protestaban en Washington contra el olvido gubernamental en 1932...



El triste cacaste de Moranca en el museo londinense del ejercito sigue arrancando baldes de lágrimas a generaciones, pero el caballo sigue siendo ejemplo de arduo trabajo, nobleza y gallardía, probando de nuevo que si herrar es humano... perdonar es caballo.





El caballo ...un simbolo intimo




Allá donde pisaba Pegaso, el agua brotaba mágicamente de su huella…
Pegaso era un caballo blanco con alas, nacido del encuentro entre Poseidón, el dios griego del mar y de los caballos, y Medusa, una de las tres Gorgonas. Cuando Perseo, mitad dios por tener a Zeus como padre, acabó con su vida tras una lucha cruenta, Pegaso nació del cuello de la Gorgona, al igual que su hermano, el gigante Crisaor, y al salir batiendo sus alas se elevó, momento en que aprovechó Perseo y subiéndose a él, escapó de las otras dos Gorgonas. Así nació Pegaso.
Su nombre, Pegaso, o Pegasus, proviene de Pagé que significa en griego “manantial”. Este fabuloso caballo, indomable, que volaba moviendo las patas como si corriera sobre el mismo aire, poseía el poder de hacer surgir agua allí donde pisase y poseía, además, un carácter indomable que lo convirtió en reto para aquellos que ansiaban tenerlo bajo su mando. Como, por ejemplo, Belerofonte.
Belerofonte, héroe griego hijo del Rey Glauco de Corinto, vivía obsesionado con capturar a Pegaso hasta que una noche Atenea, diosa de la razón, regaló una solución al ansioso héroe para capturar al rebelde caballo alado: una brida de oro que le permitiría domarlo. Y funcionó, convirtiéndose así Pegaso en el compañero de las hazañas mitológicas que más tarde llegarían. Ahora bien, un día Belerofonte quiso más, quiso convertirse en dios y llegar montado sobre el corcel hasta el mismo monte Olimpo. Zeus ante tal osadía mandó a un pequeño insecto a que picara a Pegaso, (otros cuentan que fue un rayo lo que le envió). Este, al sentir la punzada, se revolvió de tal manera que el pretencioso héroe corintio cayó al suelo quedando lisiado de por vida. Así Pegaso consiguió escapar de él y alejarse batiendo sus alas.

Por fin Pegaso volvía a volar en libertad. Pero cierto día ocurrió que en el monte de nombre Helicón se celebraba un concurso de preciosas voces. Tan bellas eran que el monte se fue elevando hacia el cielo sin control ninguno. Ante esto Poseidón mandó a Pegaso a dar un coz a la montaña para parar su exorbitado crecimiento, orden que fue cumplida. Ahora bien, donde Pegaso golpeó nació una fuente, la Fuente Hipocrene, fuente consagrada a la inspiración que proporcionan las Musas.




Además, Zeus lo nombró portador del rayo y del trueno, símbolos máximos de su poder, y el encargado de conducir el carro de Aurora, que con su paso anuncia día, antes del amanecer, la llegada de su hermano Helios, que no es otro que el Sol. Con el paso del tiempo, Zeus lo convirtió en una constelación formada por cuatro magníficas estrellas brillantes en forma de cuadrilátero.
Dios recorría el mundo después de la creación cuando al pasar por el desierto escuchó los gritos y el llanto de un beduino.


Al preguntarle porque lloraba, el árabe le respondió:



Vi las riquezas que los otros pueblos ganaron y para mí solo me diste arenas. Dios percibió que no había sido justo en la distribución de los bienes de la tierra, y le dijo:



No llores más, te voy a compensar dándote un regalo que no le di a ningún pueblo. Y tomando con la mano derecha al viento del sur que pasaba, dijo:



¡Plásmate, viento del sur! Voy a hacer de ti una nueva criatura.

Serás mi regalo y el símbolo de amor a mi pueblo.



Para que seas único y que nunca te confundan con las bestias, tendrás:

La mirada del águila, el coraje del león y la velocidad de la pantera.

Del elefante te doy la memoria, del tigre la fuerza, de la gacela la elegancia.

Tus cascos tendrán la dureza del sílice y tu pelo la suavidad del plumaje de la paloma.

Saltarás más que el gamo, y tendrás del lobo el faro. Serán tuyos los ojos del leopardo por la noche, y te orientarás como el halcón, que siempre vuelve a su origen.

Serás incansable como el camello, y tendrás del perro el amor a su dueño.



Y finalmente, caballo, como un regalo mío al hacerte caballo y hacerte árabe, te doy para que seas único:

La belleza de la Reina y la majestad del Rey.



Dios le dijo al Viento del Sur:

"Conviérte en sólida carne porque quiero hacer de ti una nueva criatura, para que me honre y humille a mis enemigos y para que sirva a aquellos que estén bajo mi potestad". Y el viento del Sur respondió:

"Hágase según tu voluntad tu deseo"



Entonces Dios tomó un puñado de viento y sopló creando el caballo y diciendo:

"Te llamarás árabe y la virtud inundará el pelo de tus crines y tu grupa. Serás mi preferido entre todos los animales porque te he hecho amo y amigo. Te he conferido el poder de volar sin alas, ya sea en el ataque o en la retirada. Sentaré a los hombres en tu grupa y rezarán, me honorificarán y cantarán aleluyas en mi nombre...ahora ve!, y vive en el desierto cuarenta días y cuarenta noches...sacrifícate y aprende a resistir la tentación del agua, broncea el color de tu cuerpo y aligera tus músculos de grasa...porque del viento vienes y viento debes ser en la carrera"
En un pintoresco pueblecito habitaba un gigante de nombre Shant´e a pesar de ser grande era muy bondadoso y los habitantes del pueblo lo querían mucho. Cada año en su cumpleaños los aldeanos organizaban fiesta, y le daban infinidad de regalos. Pero en su cumpleaños numero 5698 hubo un regalo en especial que le fascinó.




Un angel le regalo 10 corceles blancos eran tan hermosos su crin dorada y su piel tan tersa como la seda.



Shant´e los contemplaba todos los días hasta el anochecer y así pasaron tantas lunas, hasta que un día se pregunto él por que no había corceles negros. El sé hacia esa pregunta antes de conciliar el sueño.



Hasta que una noche una vocecilla le contesto. El amor hace, milagros.



Pero en fin, una mañana tan linda noto que uno de sus corceles ya no estaba, sus huellas se introducían al interior del bosque, su corcel se había perdido.



El gigante lo busco y busco pero no lo halló. Pasaron varios días y el gigante entristeció mucho.



Así que los aldeanos se compadecieron de su dolor y lo ayudaron a buscar su corcel, pero no lo hallaron.



Una mañana, un pequeño pastor se interno al bosque en busca de una de sus ovejas, en su búsqueda encontró una bestia extraña en forma de corcel, atascada en un pantano. A lo cual llevo la noticia a la aldea. El gigante al oír la buena nueva se levanto de su enorme cama, y corrió en auxilio de su amado corcel.



Al llegar al lugar, lo saco con su enorme mano, y al limpiar su hermosa piel blanca se llevo una enorme sorpresa, ya que debajo de esa densa sabana de lodo. Había una nueva piel, ahora era totalmente negra. Un color negro tan brillante como el ébano.



A lo cual el gigante lloro de emoción y alegría, y comprendió las palabras de aquella vocecita.



¡¡¡¡¡¡El amor hace milagros!!!!!

Cuenta la leyenda que el gigante al pasar los años y las generaciones... se convirtió en montaña... en un bosque encantado alejado de la gente....... y cuentan que en su interior..... alberga una manada de 10 corceles blancos, comandado por un enorme y bello corcel NEGRO.
Pegaso: El caballo de los dioses

"Pegaso" fue el primer caballo que consiguió estar entre los dioses de la Mitología Griega y tratar de tú a los habitantes del Olimpo. Pegaso era el caballo de Zeus, el dios soberano y amo del Cielo y la Tierra.
Según los esquemas de la Mitología el "caballo volador" nació del chorro de sangre que brotó cuando Perseo cortó la cabeza a Medusa y gracias a él pudo libertar el héroe a Andrómeda, la hija del rey de Etiopía, que quiso disputar a las Nereidas el premio de la hermosura y fue atada a una roca para que la devorase un monstruo marino …….y que después haría su esposa.
"Pegaso", creció y vivió sus años de potro en las laderas y los verdes prados del monte Olimpo, morada de los dioses, que estaba situado entre Tesalia y Macedonia (Hoy monte Olimbos)…y era un bello ejemplar del tipo "sículo", cruce del ario y del persa, de color blanco y gran poderío. Estaba dotado de alas y volaba por los aires, cuando no corría "como el viento" por la tierra.
"Pegaso" fue el caballo más rápido que ha existido y el símbolo de la velocidad…como los demuestran los cantos inmortales que en su honor entonaron los poetas de todos los tiempos. Pero, además, fue también el primer medio de comunicación y transporte que se elevó por los aires. De ahí las numerosas fábulas que le atribuyeron los griegos y el lugar destacado que ocupa en la mitología y en la historia del caballo. Aunque no fuese un caballo de carne y hueso.


Janto: El caballo de Aquiles



Después de "Pegaso", el caballo de los dioses, no hay más remedio que hablar de "los caballos de la Ilíada", ya que sin ellos no se concibe la obra de Homero…ni la guerra de Troya.



"Janto" junto con "Balio" formaban la pareja de "caballos inmortales" que Peleo recibió al casarse con la nereida Tetis, de cuya unión nació Aquiles. La yegua que los parió se llamaba "Podarga".



Se asegura de "Janto" que, aunque de origen divino e inmortal, era un caballo negro y de pura sangre persa, que tenía tres años y estaba dotado de patas especialmente vigorosas que le capacitaban para correr a mayor velocidad que la mayor parte de sus congéneres. Por su parte, "Balio" era de color blanco e igualmente rápido. Esta rapidez de ambos era lo que impedía que Aquiles pudiera uncir a su carro otros dos caballos que era lo habitual entre los griegos.







Bucéfalo: El caballo de Alejandro Magno



Se llamaba "Bucéfalo" y era el caballo del gran Alejandro Magno, sin duda el general más grande de la Historia (¡el que jamás perdió una batalla y construyó un imperio!) y el "hombre de Estado" más genial de su tiempo.



Alejandro fue el hijo primogénito del rey de Macedonia, Filipo II, el creador de la famosa "falange macedónica", que revolucionó el arte de la guerra y el que logró unificar las ciudades-Estado de Grecia, salvo Esparta. Alejandro nació en el año 356 A.C. y tuvo como profesor de estudios al gran Aristóteles. A los dieciséis años, Alejandro guerreaba ya como un experto y hacía de "regente" en ausencia de su padre. Dos años más tarde era el jefe de la caballería. A los veinte años subió al trono y fue rey hasta su muerte, acaecida trece años más tarde.



Según la leyenda fue en sus tiempos de jefe de la caballería cuando pidió a su padre que le proporcionase "caballos de Tesalia" por ser los mejores del mundo para la guerra. Y eso hizo el rey Filipo.



"Bucéfalo" que era de color negro azabache y una estrella blanca en la frente con forma de "cabeza de buey", despertaba el asombro de todos por su belleza, su poderío y su rebeldía….



Cuenta Plutarco en "Vidas paralelas: Alejandro y César" que el encuentro entre Alejandro y "Bucéfalo" se produjo de la siguiente manera: "Trajo un tesalino llamado Filónico el caballo Bucéfalo para venderlo a Filipo en trece talentos, y habiendo bajado a un descampado para probarlo pareció áspero y enteramente indómito, sin admitir jinete ni sufrir la voz de ninguno de los que acompañaban a Filipo, sino que a todos se les ponía de manos. Desagradóle a Filipo y dio orden de que se lo llevaran por ser fiera e indócil; pero Alejandro, que se hallaba presente dijo:



-Qué caballo nos perdemos!¡Y todo por no tener conocimientos ni resolución para manejarlo!



A lo que replicó Filipo, algo molesto por la suficiencia de su hijo:



-¿Acaso tú lo manejarías mejor que estos que tienen más años y más experiencia que tú?



-Por supuesto que sí; a este ya se ve que lo manejaré mejor que nadie -respondió Alejandro.



-¿y cuál ha de ser la pena de tu temeridad -preguntó Filipo- si no lo consigues?



-¡Por Zeus -exclamó el joven- , pagaré el precio del caballo!



Echáronse a reír y convenidos en la cantidad, marchó al punto adonde estaba el caballo, tomóle por las riendas y, volviéndole, le puso frente al sol, pensando, según parece, que el caballo, por ver su sombra, que caía y se movía junto a sí, era por lo que se inquietaba. Pásolo después la mano y le halagó por un momento, y viendo que tenía fuego y bríos, se quitó poco a poco el manto, arrojándolo al suelo, y de un salto montó en él sin dificultad. Tiró un poco al principio del freno, y sin castigarle y aún tocarle le hizo estarse quieto. Cuando ya vio que no ofrecía riesgo, aunque hervía por correr, le dio rienda y le agitó usando de voz fuerte y aplicándole los talones. Filipo y los que con él estaban tuvieron al principio mucho cuidado y se quedaron en silencio; pero cuando le dió la vuelta con facilidad y soltura, mostrándose contento y alegre, todos los demás prorrumpieron en voces de aclamación. Más del padre se refiere que lloró de gozo, y que besándole en la cabeza luego que se apeó le dijo:



-¡Hijo mío, busca un reino igual a ti, porque en la Macedonia no cabes!"



Alejandro salió de Grecia para hacer el imperio más grande de la antigüedad…y siempre a lomos de "Bucéfalo", el caballo más rápido y resistente que ha existido. Entre ambos, construyeron un imperio de más de veinte millones de kilómetros cuadrados.







Strategos: El caballo de Aníbal



Aníbal fue el hijo de Amílcar Barca, el general cartaginés que conquistó España para Cartago, y vivió entre los años 247 y 183 A.C. Aníbal fue un gran jefe militar, sin embargo, lo que le elevó a la categoría de "mito universal" fue su hazaña de atravesar los Alpes con un ejército de más de cincuenta mil hombres, diez mil jinetes y medio centenar de elefantes…y vencer a los romanos en su propio feudo.



"Strategos" -en griego "General"- fue "el caballo de los Alpes", aquel con el que culminó la hazaña del gran Ejército y los elefantes. Al parecer, era un caballo impresionante, de gran alzada y color negro azabache, inquieto, agresivo en la carrera y fácilmente manejable en el combate (y no hay que olvidar que los cartagineses montaban sus caballos sin freno, sin bocado y muchas veces sin bridas). que se había hecho traer de la Tesalia griega en un afán de imitar a su gran ídolo juvenil: Alejandro Magno.







Incitatus: El caballo de Caligula



Los romanos nunca fueron especialistas en caballería, ni fue ésta el eje de sus ejércitos, pues Roma confió siempre más en sus famosas legiones que en sus jinetes; Sin embargo, Roma hizo del caballo su animal predilecto, y de las carreras de caballos su deporte favorito.



De todos los caballos de Roma, incluyendo el de Julio César, el más famoso, sin duda, es el del emperador Calígula. Cayo César Augusto Germánico, que estos eran los verdaderos nombres de Calígula, fue el segundo de los llamados "emperadores locos" (los otros fueron Tieberio, Claudio y Nerón) y reinó desde el año 37 al año 41 de nuestra era cristiana.



Se llamaba "Incitatus", es decir, "Impetuoso", y al parecer era de origen hispano, lo cual no sorprende, pues Roma importaba cada año de Hispania alrededor de 10,000 caballos. Calígula, por lo visto, llegó a adorar a la noble bestia hasta el punto de que mandó construir para él una caballeriza de mármol y un pesebre de marfil…y más tarde una casa-palacio con servidores y mobiliario de lujo para que recibiese a las personas que le mandaba como invitados.



La leyenda asegura que el joven emperador comía y dormía en los establos, junto al caballo, los días de las carreras…, y para que nada ni nadie turbase al equino, ya desde la víspera decretaba el "silencio general" de toda la ciudad bajo pena de muerte a quien no lo respetase.



Se cuenta que en una de aquellas carreras, a pesar de todo, perdió "Incitatus" y que Calígula no pudo contenerse y mandó matar al osado auriga, pero diciéndole al verdugo aquello de "Mátalo lentamente para que se sienta morir".







Genitor: El caballo de Julio César



Caballo extraordinario, casi con pies de hombre y con pezuñas hinchadas a manera de dedos, el cual, nacido en su casa, habiendo los arúspices predicho que su dueño tendría el imperio del mundo, lo alimentó con gran cuidado y fue el primero en montarlo, al no consentir ningún otro jinete; más tarde hizo levantar incluso una estatua de éste delante del templo de Venus Genetrix.



Parece ser que "Génitor" -o sea, creador, padre o reproductor- fue llamado así por César en recuerdo de su padre muerto, cuando tan sólo tenía él catorce o quince años.



Con este caballo de "pies de hombre" fue con el que pasó el Rubicón cuando la noche del 12 de Enero del año 50 A.C. (calendario "Juliano" se decidió por la guerra civil y la conquista del Poder.







Lazlos: El caballo del desierto



"Lazlos" fue el primer caballo real que tuvo Mahoma, el caballo que precedió a la "espada"…aquel caballo que le regaló el gobernador del Egipto en los primeros años de la Egira.



Con este caballo hizo Mahoma su primera peregrinación real a La Meca, aunque sin abandonar todavía su camello favorito ("Al Qaswá". Es más, se dice que fue este espléndido animal el que inspiró a Mahoma su gran pasión y su amor por los caballos, y especialmente por las yeguas….y el que le movió a escribir y proclamar "El diablo nunca osará entrar en una tienda habitada por un caballo árabe".



Más tarde, y preocupado por la supervivencia "pura" de la raza equina, escribiría en el mismísimo Corán esta máxima: "Cuantos más granos de cebada proporciones a tu caballo, más pecados te serán perdonados…", lo cual justifica con creces la relación hombre-caballo, que duró trece siglos, y la grandeza del caballo "Árabe", el más bello y hermoso de los caballos del Mundo

domingo, 27 de septiembre de 2009

Los Símbolos



La Simbología es una de las ciencias más antiguas de la Humanidad, desde que el hombre comprendió que el lenguaje hablado era un instrumento insuficiente para transmitir sus vivencias internas y las realidades que captaba...


Del mundo exterior.

Descubrió que a su alrededor existían imágenes y formas que podían transmitir, de una manera casi intuitiva, lo que él sentía en su interior, y que, con la interpretación correcta de la imagen, se había captado en un instante lo que con palabras hubiera sido difícil de explicar.
¿Cómo se puede explicar con palabras el sentimiento interno de estar en una noche de otoño o de invierno al lado del fuego de una chimenea, contemplando el espectáculo más viejo del mundo?
De este modo, el símbolo cumplió una doble función: por un lado agilizar la abstracción de conceptos, y por otro lado proteger estos conceptos de su degeneración debida a la ignorancia.


Para la correcta interpretación de los símbolos teológicos y metafísicos nació la Ciencia de la Simbología y fue estudiada dentro de las Escuelas de Misterios y en los Colegios Iniciáticos a fin de trasmitir a la Humanidad un conocimiento interno que no degenerase con el paso de los siglos.


Los símbolos se grabaron en las piedras, en los papiros y en todas las obras que legaron a sus descendientes.

Si hoy visitamos las pirámides, las viejas ruinas de las culturas americanas, los templos griegos, etc., descubriremos que en ellos están todavía estos viejos símbolos, fruto del conocimiento de los antiguos sabios y maestros.


La palabra símbolo deriva del latín "symbolum" e indica la acción de portar o llevar.






El símbolo sería, por lo tanto, el que porta o lleva una realidad interior de la que el símbolo constituye su manifestación externa, y que es captada por nuestra mente.


Las viejas enseñanzas nos dicen que los símbolos tenían siete claves de interpretación; desgraciadamente los estudiosos actuales del simbolismo y las religiones (salvo excepciones) sólo perciben las claves inferiores y, para ellos, los símbolos y los dioses son siempre manifestaciones de tipo sexual y agrario.



Símbolos primordiales
Vamos a denominar símbolos primordiales a aquellos que subyacen en el fondo de la Historia y que son comunes a religiones y pueblos.


Estos símbolos son generalmente figuras geométricas simples y objetos o manifestaciones de la Naturaleza.Un ejemplo de estos símbolos primordiales son el círculo, el árbol, el rayo, el fuego, etc.


Todos ellos representan conceptos relacionados con el substrato de las religiones y de la filosofía (entendida como amor al conocimiento, e incluyendo dentro de ella a todas las manifestaciones del saber).


Por eso se pueden estudiar de dos maneras diferentes: como símbolos en sí y como símbolos englobados en el contexto de una religión o de una ciencia.


Un ejemplo de esto lo tenemos en el fuego: puede estudiarse como un valor aislado, asociado a dioses de diferentes religiones, o como símbolo de uno de los elementos alquímicos.


No quiere decir que su significado sea diametralmente distinto de una interpretación a otra, sino que, aplicando las diferentes claves de un mismo símbolo, se extraen diferentes conceptos e interpretaciones.


Símbolos particulares o aplicados


Como mencionamos antes, estos símbolos son la aplicación de los primordiales en una rama determinada del conocimiento: Astrología, Alquimia, etc.


De esta particularización (que repetimos es ficticia pero útil a efectos didácticos) surge uno de los aspectos más interesantes de la Simbología: la correspondencia.


La correspondencia entre los distintos símbolos no es más que un reflejo de la interacción de todo el Cosmos entre sí, expresada por Hermes Trismegisto en el Kibalión:


"Así es arriba como es abajo, así es abajo como es arriba".




Esta correspondencia simbólica hace que se puedan relacionar símbolos y elementos simbólicos entre sí: colores, planetas, piedras preciosas, elementos alquímicos, etc., lo cual tiene una gran utilidad práctica para fines mágicos y ceremoniales.
Como ejemplo ilustrativo podemos citar correspondencias del estilo de la siguiente:




Al signo astrológico de Sagitario le corresponde el elemento fuego, las cualidades de cálido y seco, el planeta Júpiter, etc.


Otro aspecto importante de la correspondencia, es el que permite, a nivel teológico, comparando los símbolos de las diferentes religiones, asociarlas para ver si son tan diferentes en esencia, tanto los símbolos como las religiones.


Dentro de los símbolos teológicos podemos diferenciar algunos que nos permiten reconocer las distintas divinidades; a estos elementos los denominaremos atributos.


A veces un elemento puede cambia su carácter simbólico; por ejemplo, el águila es un símbolo del elemento fuego, pero frente al león cede a este su carácter de fuego para tomar el del elemento aire.


Ángeles




Mensajeros invisibles, habitantes de los cielos, seres de luz y de ligereza pero también de fuego y poder guerrero, están presentes en el espíritu humano desde siempre y no hay civilización alguna que no haya considerado la existencia de estos espíritus benéficos que colaboran con la Divinidad en muy distintas misiones, según sus diferentes rangos y categorías.


Seres intermedios entre Dios y el mundo, dotados a veces de un cuerpo etéreo, simbolizan las funciones divinas y la relación de Dios con sus criaturas.


Las jerarquías terrenales son reflejo de las celestiales. Son signos advertidores de lo sagrado, que nos acompañan y ayudan cuando los necesitamos.


A través de la tradición judeo-cristiana, conocemos algunos de sus nombres, como por ejemplo los tres arcángeles principales:

Miguel, vencedor de dragones; Gabriel, mensajero e iniciador, o Rafael, protector de médicos y caminantes.


En India, el Universo es concebido como una jerarquía de fuerzas activas, angelicales y demoníacas, divinas y heroicas.


Este universo está compuesto por siete planos (lokas) que van desde el origen invisible hasta la manifestación concreta, y está habitado por miríadas de dioses, ángeles y demonios que, conjuntamente, hacen esfuerzos por servir al "Dharma", la Gran Ley Universal, a través del "Karma", la ley de acción y reacción, tan presentes ambas en la cultura oriental.


En Grecia, el "daimon" es descrito por Platón en boca de Sócrates, afirmando que en cada hombre de bien reside uno de estos "genios tutelares", situado entre lo mortal y lo inmortal, lo humano y lo divino, lo sensible y lo inteligible, que ama la verdad e inclina al hombre hacia el bien, la belleza y la felicidad.


Cada ser humano tiene pues, según todas las tradiciones, un ángel guardián, (o tres si seguimos la doctrina de Cornelio Agrippa, que concede uno a cada plano de la personalidad humana, el plano mental, el emocional y el físico), que vela por él para hacerle progresar en el camino hacia su propia realización espiritual.


Todas las religiones afirman que Dios jamás ha abandonado a los humanos y quiso dotarnos a cada uno de un ángel custodio para que escuchemos su voz, ya sean sus misteriosos susurros o sus órdenes imperiosas y estimulantes para despertar nuestra conciencia.


La leyenda los hace siempre portadores de buenas noticias para los hombres, por su alada rapidez como mensajeros celestes.
Algunos símbolos:


Ankh

Dentro del complejo simbolismo de la cruz con sus infinitas variantes, presente en todas las religiones y culturas como símbolo del Hombre suspendido entre el Cielo y la Tierra, el Ankh es la cruz ansata de los egipcios, la Llave de la Vida y de la Muerte. Está formada, empezando desde arriba, por un círculo, símbolo de lo que no tiene principio ni fin, y que representa el mundo celeste, el espíritu de Ra, el Sol para los Egipcios...


Este círculo sirve también como el asa de la llave, de donde la llevan cogida los dioses que la portan.


Está apoyado en la Tierra, como el Sol sobre el horizonte, cuando se pone o amanece.


Esta línea horizontal simboliza la materia y no es más que esa línea ilusoria del horizonte creada por la mirada del hombre, cuyo destino como ser humano no puede limitarse a esta tierra:


El egipcio sabía que su estancia en este mundo era algo pasajero, sólo una pequeña parte de su gran cadena evolutiva constituida por millones de eslabones.


Le sigue por último, y completando la encrucijada, un vástago vertical que simboliza, tanto la bajada o caída de nuestro espíritu para encarnar en la materia, como la subida, el camino inverso, a partir del punto más bajo.


Cada vez que renace en una nueva encarnación, ha de seguirlo el hombre para iniciar y continuar su ascenso, despertando su propia conciencia como ser humano, es decir, su discernimiento, con inteligencia y voluntad para seguir caminando, sintiéndose uno con su Ego superior, con lo más espiritual o divino que hay en él.


Esta Llave abre también las puertas del mundo de los muertos y penetra el sentido oculto de la eternidad.


En las ceremonias fúnebres, cogida por el asa, es la llave de las puertas de la tumba y, situada entre los ojos, es obligación de secreto.

Se puede ver representada también como un lazo mágico que reúne todas las cosas en el nudo del centro y que posibilita que permanezcan unidas.


Es entonces el llamado Nudo de Isis, la noción de religar, como el Yug de los hindúes.


Isis, como segunda persona de la principal trinidad egipcia, formada por Osiris, Isis y Horus, es la mediadora divina, la Diosa del Amor y de la Vida, que reunirá, según nos cuenta el mito, los trozos dispersos de su divino esposo Osiris, símbolo del Misterio.
Igualmente el hombre accede al conocimiento superior desarrollando su voluntad, en un esfuerzo de unión con su ser interior, su verdadero Ser, donde habita la conciencia de su propia inmortalidad.


Antorcha


Su luz y su calor la identifican con el Sol, por lo que constituye el símbolo de la purificación por el fuego que destruye los elementos materiales y negativos.


Su llama asciende siempre vertical hacia el cielo, como queriendo buscar los orígenes divinos del hombre, al que también representa.


Como expresión de la luz, se refiere al conocimiento sagrado y espiritual que ilumina las almas de los hombres sabios.


Es el místico fuego interior al que se referían las más antiguas tradiciones, desde la misteriosa civilización de los mayas hasta la poderosa Roma imperial, transmitido a través de todas las grandes Escuelas de Filosofía.


La llama simboliza la vida superior, la luz de la inteligencia que aclara los enigmas que se le plantean al hombre despierto, que quiere combatir las tinieblas de su ignorancia.


Es por eso matriz de profundidad y de inspiración que da flexibilidad, ritmo y eternidad a todo lo que existe con su grácil movimiento ascendente y perpetuo.


En el mito de Heracles es el arma con la que éste vence a la Hidra de Lerna, el monstruo de cien cabezas al que el héroe ataca desde lejos con flechas encendidas, ya que el hálito que salía de las fauces de esta especie de monstruoso dragón, era mortal para todo el que se acercase.


Para que las cabezas que luego iba cortando con su espada no se reprodujeran más, pide ayuda a su sobrino Yolao, diciéndole que incendie el bosque vecino y, con los troncos ardiendo, cauterice las heridas que así ya no retoñarían nuevas cabezas.


Los incas llamaban a las pepitas de oro "semillas de sol", y los alquimistas medievales atribuían al oro un valor simbólico por ser éste receptáculo del fuego elemental, representado asimismo por el Sol.


Así el oro, como la antorcha, es la quintaesencia del fuego, de ese fuego del conocimiento que se va transmitiendo de unos a otros, "pasándose la antorcha", para perpetuar la tradición de la sabiduría atemporal que late en el fondo de todas las grandes civilizaciones.


Árbol


En el sentido más amplio, el árbol representa la vida del cosmos en perpetua generación y evolución, pero sus significados más comunes son muchos: verticalidad, eje o centro del mundo, cariátide que une el cielo y la tierra, ciclicidad de los periodos estacionales, de la vida, muerte y regeneración.


Está en comunicación con los cuatro elementos: el agua circula por su savia, la tierra se integra en su cuerpo a través de las raíces, el aire nutre sus hojas y el fuego brota de su frotamiento.


Pone en comunicación los tres niveles del cosmos: el subterráneo, donde se desarrollan la semilla y sus raíces; el terrestre donde nace y crece su tronco y sus ramas, y el celeste, donde el aire de las alturas mece sus hojas, elevando al cielo sus ramas y haciendo que sus flores y frutos se abran a la luz del Sol.


A las raíces del árbol corresponden los dragones y serpientes (fuerzas originales, primordiales); al tronco, animales como el león, el unicornio y el ciervo, que expresan la idea de elevación, agresión y penetración, y a la copa corresponden aves y pájaros, que simbolizan los cuerpos celestes.




Las correspondencias alquímicas de color son: raíces-negro, tronco-blanco y copa-rojo.


La serpiente enroscada al árbol simboliza la espiral ascendente, y la copa donde anidan y vuelan las aves, propicia la comunicación entre el mundo ctónico y el uraniano.


Entre los celtas, la encina era el árbol sagrado; entre los escandinavos, el fresno; el tilo en Germania, y la higuera en la India. La Cábala se resume en el Árbol Sephirotal y, como Árbol de la Sabiduría o de la Vida, colocado en el centro del Paraíso, provoca tanto la caída del hombre como su redención en los dos maderos de la cruz de Cristo.


Para el budismo, como árbol Bodhi, es iluminación y vida, representación del mismo Buda, y para el brahmanismo, sus raíces son la Tríada compuesta por Brahma, Vishnú y Shiva.


En el vedismo, como también en otras religiones, es muy frecuente la representación del árbol invertido, vida que nace en el cielo y se extiende sobre la tierra, expandiéndose sus ramas por el mundo.


Esta es una idea de la que nos hablan no sólo los Upanishads, sino también Platón, el Zohar y el islamismo.


Columna


La columna es simbólicamente el soporte, el eje de la construcción y de sus diferentes niveles.


Es como la piedra angular, cuyo movimiento puede amenazar todo el edificio, pues constituye el centro sobre el que se apoya y del que depende su estabilidad.
Con la basa y el capitel simboliza el árbol de la vida con sus raíces, tronco y copa.


El árbol sería como el modelo de la Naturaleza, el antecesor natural de la columna como creación humana hecha a "imitatio Dei".
Para los celtas, la columna simbolizaba el eje del mundo, comparable al héroe que sostiene a sus compañeros como pilar del combate.


Tiene también, desde muy antiguo, una connotación fálica como poder generador, erección natural de la piedra, simbolizada en el menhir.


Más tarde, en Grecia y Roma se ofrendaban solemnemente columnas para conmemorar acontecimientos importantes: eran el reconocimiento del hombre hacia la divinidad que los había protegido.


También se hacían para divinizar a emperadores u otros hombres ilustres, asegurando así su inmortalidad con el recuerdo de su poderío en la Tierra.
En los Himnos Homéricos simboliza el poder de Dios, su soporte material.


Es también frontera de protección insuperable, límite superior infranqueable, más allá del cual el hombre no debe aventurarse, como ocurría con las famosas Columnas de Hércules.
En las alegorías y símbolos gráficos, casi nunca aparece una columna sola, sino que son dos.


Cuando están colocadas a los lados de un escudo, equivalen a los tenantes, fuerzas contrarias en equilibrio tensionado, y lo mismo si están sosteniendo un dintel.


Los dos pilares o columnas simbolizan, cósmicamente, la eterna estabilidad, y su hueco la entrada a la eternidad.
Aluden también al Templo de Salomón, imagen de la construcción absoluta esencial.


Las dos columnas son siempre de cualidad diferente, símbolo de la dualidad diferencial.


El uno corresponde al principio masculino, afirmativo y evolutivo, y el dos al femenino, negativo o pasivo e involutivo.
Por eso señala Saunier que las dos columnas que se alzan a la entrada de los templos, expresan particularmente las ideas de evolución e involución, del bien y del mal, como el árbol de la ciencia situado en el Paraíso.
En el Templo de Hércules en Tiro, una de las columnas era de oro y la otra de una piedra semipreciosa.


En la tradición hebrea, las dos columnas del árbol sephirotal se denominan de la Misericordia y del Rigor, lo cual no deja de recordarnos el gancho y el látigo que portaban en sus manos los faraones egipcios con este mismo simbolismo de piedad y de disciplina para gobernar al pueblo.


Volviendo a la columna única, a veces tiene sentido de teofanía: es la revelación de Dios en la oscuridad, la columna de fuego que guía a los israelitas a través del desierto, como una iluminación divina en medio del caos.


También pueden ser las almas que aman a Dios y que dejan filtrar su luz a través de ellas.


Vemos asimismo una correspondencia con nuestra columna vertebral, que se puede asimilar también al eje del mundo, como el cráneo a la imagen del cielo en la relación macrocosmos-microcosmos.


Es, en definitiva, el eje de lo sagrado.


Cisne


En la antigüedad occidental, el cisne era simbólicamente un animal muy importante.


Su cuello flexible y su plumaje de blancura inmaculada, fueron el arquetipo de la pureza y de la nobleza.


Se asociaba, sobre todo, con el dios griego Apolo, dios solar de la armonía creadora.


El cisne, presente en el nacimiento del dios, lo transporta por los aires y puede profetizar gracias a su poder.


El célebre "canto del cisne" se remonta al don de la profecía ya mencionado por Esquilo: el pájaro de Apolo, al aproximarse su muerte, deja oír unos gritos plañideros aunque admirables.


En la India, el cisne (o la oca) Hamsa es un pájaro fabuloso, capaz de separar la leche del agua en un brebaje compuesto por los dos elementos, en el que la leche representa al espíritu y el agua a la materia.


Más esotéricamente, se asocia también al nacimiento del mundo: es el gran cisne Hamsa (literalmente "yo soy él") que incuba el huevo cósmico, a partir del cual se manifiesta el mundo desde su aparición en la superficie de las aguas primordiales.


El cisne representa entonces el soplo primordial que insufla la vida en la sustancia material aún en estado germinal.



Corazón


Corresponde de manera general a la noción de centro, de foco de vida y conciencia.


Todas las culturas tradicionales localizan también en él la inteligencia y la intuición.


Para los hindúes es Brahmapura, la morada de Brahma, y Prajapati, Brahma en su función reproductora, origen de los ciclos del tiempo.


Por su doble movimiento es también símbolo de la expansión y reabsorción del Universo.




En China corresponde al elemento tierra, al elemento fuego y al número 5, en el que se encuentra la luz de la revelación.


Los egipcios lo representan por un vaso, "ib", que contiene el elixir de la inmortalidad.


Ptah ha pensado el Universo con su Corazón antes de materializarlo con la fuerza del Verbo.


Es el centro de la vida, voluntad e inteligencia.


El corazón del difunto, única víscera que se deja en la momia, se pone en uno de los platillos de la balanza, por lo que es asimilado a la conciencia y a la eternidad.


Dado que el tiempo es el movimiento externo de la espiral de la manifestación, al estar el corazón en el punto central, está simbolizando al Ego que permanece en el centro de las distintas vidas dentro de la inmensa rueda de reencarnaciones a que se ve forzado por la necesidad de evolución para volver a sus orígenes.


En el esquema vertical del cuerpo humano, tres son los puntos principales: el cerebro, el corazón y el sexo.


De estos, el corazón está justamente en el punto medio, lo que le hace ser el centro, concentrar en cierto modo la idea y la energía de los otros dos.
Según los alquimistas, el corazón es la imagen del Sol en el Hombre, como el oro es la imagen del Sol en la Tierra. Para la tradición islámica, el corazón está asociado a la mística y a la contemplación.


Es el Trono de Dios, lugar escondido de la conciencia.


Cuando el Corán habla del espíritu divino insuflado a Adán, se refiere a la conciencia, pues representa la presencia del espíritu en su doble aspecto de Conocimiento y Ser.


En los emblemas, el ideograma figurativo del corazón significa el Amor como Centro de Iluminación y Felicidad, por lo que aparece rematado por llamas o por una corona, cruz o flor de lis.


Corona




Comparte los valores de la cabeza y los que la rebasan, el don venido de lo alto.


Su forma circular indica la perfección. Cuando culmina en forma de domo indica una soberanía absoluta.


Expresa elevación, poder e iluminación.
En el simbolismo cabalístico expresa lo Absoluto, el No-Ser; está en el vértice del árbol de los Sefirot.


La iconografía alquímica muestra a los espíritus planetarios recibiendo su luz en forma de corona de manos del rey, el Sol.
En Egipto eran objetos de culto, manejadas sólo por los iniciados.


En el Islam es el punto por donde el alma se escapa para elevarse a los estadios suprahumanos.


Se le atribuye valor profiláctico, por la materia de que está hecha: flores, metal, piedras preciosas, y por su forma circular.


En Grecia y Roma es símbolo de consagración a los dioses; sus estatuas se coronan con las hojas de los árboles y frutos que se les consagran.


Asimilan al que las lleva con la divinidad, porque captan las virtudes del cielo y del dios. Representan la estancia de los bienaventurados o de los muertos, y el estado espiritual de los iniciados.


Símbolo de luz interior, que ilumina el alma de quien ha triunfado en el combate espiritual.


En América central sólo aparece en los dioses agrarios.


La corona de plumas de los indios es la identificación con la divinidad solar.


Para los judíos se asimila con la diadema de oro llevada por los sumos sacerdotes.


Los profetas dicen que Israel es la corona de Dios, signo de su acción todopoderosa entre los hombres.


Cristo aparece como soberano coronado como Dios.


La corona del atleta victorioso se asimila en el cristianismo primitivo a un registro espiritual; Isaías habla de las coronas reservadas en el Séptimo Cielo a los que aman al Amado.


En los ritos medievales de consagración de las vírgenes los símbolos era el velo, el anillo y la corona.
Cuervo


Su color y su grito lúgubre, el que se alimente de carroña, hace para nosotros al cuervo pájaro de mal agüero.


En China también, pero al mismo tiempo es símbolo de amor filial, porque se dice que alimenta a sus padres.


En Japón es símbolo de amor familiar; mensajero divino, anunciador de triunfos; pero es ave solar y se le representa de color rojo.


En India el "Mahabharata" le hace mensajero de la muerte.


En la "Biblia", Génesis, es la perspicacia:


Noé le envía a verificar si la tierra ha comenzado a emerger tras el diluvio.
En Grecia se consagra a Apolo; ellos determinaron el emplazamiento del omphalos de Delfos según Estrabón; fueron las águilas según Píndaro y los cisnes según Plutarco.


Son también atributo de Mithra.
Entre los celtas desempeña un papel profético.


El nombre de Lyon, Lugdunum, se puede interpretar como Colina del Cuervo, no de Lug, según el pseudo Plutarco, porque su vuelo indicó el emplazamiento de la ciudad.


Para los galos era sagrado.


Para los germanos eran compañeros de Wotan; Odín tiene dos sobre su asiento: Hugin, el espíritu, y Munnin, la memoria.
Para los indios norteamericanos es la personificación del trueno y el viento, igual que para los mayas en el "Popol Vuh".




En los sueños es mal agüero; cercano a las tinieblas, sobrevuela los campos de batalla como pájaro fúnebre.


Es también la soledad, el aislamiento voluntario.
Es un simbolismo, el del cuervo, lleno de contradicciones: pájaro solar y tenebroso, anuncia la muerte y la desgracia y a veces protege.


Esta ambivalencia proviene de sus variadas propiedades físicas.


Elefante


En el sentido más amplio y universal, es símbolo de fuerza y de potencia, no sólo física sino también mental y espiritual.
Las tradiciones hindúes lo identifican con Ganesha, dios de la Sabiduría, hijo de Shiva y Parvati.
Su cuerpo de hombre es el microcosmos, la manifestación, y su cabeza de elefante el macrocosmos, la no manifestación; es el comienzo y el fin.


En las procesiones es la montura de los reyes, en primer lugar de Indra, rey del Cielo, simbolizando así la fuerza de la soberanía.


Por su forma redondeada y su color gris blanquecino, los elefantes son en el lejano Oriente símbolo de las nubes.
De ahí la mítica suposición de la existencia de elefantes alados estableciendo la línea nubosa del horizonte.


en Siam, Laos y Camboya, el elefante blanco aporta la lluvia y las buenas cosechas, puesto que Indra, el rey del Cielo que lo cabalga, es también la divinidad de las tormentas.
Desempeña el papel de animal soporte del mundo.


Los elefantes son las cariátides del Universo; poseen en sí la estructura del cosmos, son los cuatro pilares que soportan la esfera celeste, simbolizando la estabilidad y la inmutabilidad.
El yoga lo asimila al chakra Mulhadara, elemento tierra, dominio del centro real sobre las direcciones del espacio terrestre.


En el Árbol de la Vida, que une el Cielo con la Tierra, el elefante está en la copa, de donde viene la luz que ilumina desde la cima hasta el valle.
Sus pies y su trompa, en forma de S, llegan hasta la Tierra y sus dos orejas, en otro plano simbólico, se corresponden con las dos partes del hacha de doble filo que portaban los antiguos cretenses.


En las enseñanzas búdicas, la reina Maya concibe al Buda al ser rozado su cuerpo durante el sueño por la trompa de un elefante joven, instrumento de la acción y bendición del cielo para dar lugar al nacimiento del Avatara.
Su fuerza da a quienes le invocan la consecución de sus deseos.


En su calidad de dios de la sabiduría y de eliminador de obstáculos, se pide auxilio a Ganesha cuando se va a iniciar una empresa de importancia y se le invoca asimismo al principio de los libros.


En el vértice de un pilar el elefante evoca la luz del conocimiento.
Es la montura del Boddhishattva, expresando así el poder de su conocimiento, capaz de despertar al hombre a la conciencia de su destino.
FRASES CELEBRES

* Hice un acuerdo de coexitencia pacífica con el tiempo: Ni él me persigue, ni yo huoy de él, undía nos encontraremos.



* Nunca andes por el camino trazado, pues el te conduce únicamente hacia donde ya otros fueron


* Siempre hay un poco de locura en el amor, aunque siempre hay un poco de razón en la locura.


* El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que se lamentan, muy corto para los que festejan, pero, para los que aman, el tiempo es eternidad.


* Muchas personas pierden las pequeñas alegrías, esperando la gran felicidad.


* El amor es la mejor música en la partitura de la vida. Sin él serás un eterno desafinado en el inmenso coro de la humanidad.


* Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando ma lo necesito.


* La vida solo puede ser comprendida mirando para atrás, mas sólo puede ser vivida mirando para adelante.


* No se puede enseñar nada a un hombre; solo se puede ayudar a encontrar la respuesta, dentro de si mismo.


* Hay personas que nos hablan y ni las escuchamos, hay personas que nos hieren y no dejan ni cicatriz, pero hay personas que solo aparecen en nuestras vidas y nos marcan para siempre.


La verdad no mancha los labios de quien la dice, sino la conciencia de quien la oculta.


Una amistad que termina nunca había comenzado.


La ignorancia es la madre del miedo.


La actividad es lo que hace dichoso al hombre.


El que se guarda un elogio se queda con algo.


De una mentira ciento se derivan.


Dime de lo que presume y te diré de lo que careces.


Lo que mucho se usa poco dura.


La fortuna es ciega y no sabe con quien juega


Bien ama quien nunca olvida.


Sabio es aquel que constantemente se maravilla.


No se necesita ver frecuentemente al amigo para que la amistad perdure, basta saber que este responderá cuando sea necesario con un acto de afecto, de incomprensión y de sacrificio.


Con audacia se puede intentar todo, más no se puede conseguir todo.


Sabio no es aquel que da las respuestas correctas, es el que hace las preguntas correctas


El amigo real se ríe con tus chistes aunque no sean tan buenos y se conduele de tus problemas aunque no sean tan graves.


Imposible es el adjetivo de los que se dan por vencido antes de tiempo.


Enterrar una amistad es una pena mayor que enterrar un amigo.


La imaginación es mas importante que el conocimiento.


Nadie se queja por tener lo que no se merece.


Dadme un amigo y moveré al mundo.


El amigo es como el dinero, que antes de necesitarlo se sabe el valor que tiene.


El secreto de la felicidad no está en hacer lo que se quiere, sino en querer lo que se hace.


Lo maravilloso de aprender es que nadie no lo puede arrebatar.


Los errores suelen ser el puente que media entre la inexperiencia y la sabiduría.


Quien tiene derecho de criticar debe tener el corazón para ayudar.


Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros.


Es intentando lo imposible cuando se realiza lo posible.


Prefiere entre los amigos, no solo a aquellos que se entristecen con la noticia de una desventura tuya, sino mas aún a los que en tu prosperidad no te envidian.


El ayer es un sueño o una pesadilla. El mañana una visión o un espejismo. Mi único capital es el Hoy.


La ocasión solo encuentra a quien está preparado

sábado, 26 de septiembre de 2009

“La energía de los sueños proviene de la actitud, motivación y el deseo de solucionar los problemas”.




Recientemente recibí un comentario de una joven donde cuestionaba “¿y si alguien no tiene sueños o no puede soñar? Honestamente no creo que nadie no tenga sueños, todos tenemos deseos, todos anhelamos, todos queremos lo bueno para nuestras vidas, todos pueden soñar.

La pregunta que debo hacerme es ¿Cuándo deje de soñar? ¿Cuándo perdí esa capacidad de volar?

Son muchos los factores que nos llevan a perder nuestros sueños o esa capacidad de soñar, puede ser la autoestima muy baja donde pensamos que eso no es para nosotros. Puede ser la falta de confianza en nosotros mismos producto de nuestras inseguridades recibidas en el hogar o en la escuela. Puede ser la desilusión cuando alguien en quien confiamos nos falló, ya no quiero soñar. Puede ser la ansiedad, el estrés y hay otro enemigo conocido como el pesimismo, que a su vez es conformista y cuya palabra preferida es “imposible, no se puede lograr”. Estos factores y especialmente el pesimismo te desaniman y pierdes esa capacidad de soñar, no quieres soñar porque temes que no se de y te dices a ti mismo “mejor no soñar que fracasar.” Y los mas “espirituales” se dicen: “creo que esta es la voluntad de Dios”. Perdemos el sueño cuando perdemos la esperanza.

¿Puedo volver a soñar? Claro que puedes volver a soñar. Los sueños se construyen de la esperanza. Tu puedes comenzar a soñar con la felicidad en tu matrimonio, puedes comenzar a soñar con la carrera que querías graduar, soñar con lograr, con tener, con hacer, son tantos los sueños que puedes hacer una gran lista de las cosas que te gustaría ver en ti y en los tuyos antes de morir. Cada uno de tus sueños aun incluyendo ser el mejor esposo, el mejor padre, el mejor amigo, son válidos e importantes.

Me encanta la definición de John C. Maxwell en su último libro ¡Vive tu Sueño! “Un sueño es un cuadro inspirador del futuro que infunde energía a tu mente, voluntad y emociones, facultándote para hacer todo lo que puedas para lograrlo”.

Nunca pierdas la esperanza, busca las cosas que quieres y trabaja por ellas. Pregúntate: ¿Qué es lo que realmente quiero en la vida? ¿Cuáles son las cosas que valen la pena luchar en la vida?

“No hay nada como un sueño para crear el futuro” Víctor Hugo

Una vez que has descubierto lo que quieres, es importante que te hagas las preguntas correctas para pasar a la acción y así detener el autosabotaje que muchas veces te haces, haciendo que tus sueños no se hagan realidad.


“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” Rom.12:2 (NVI)

No te amoldes a las palabras y juicios de la gente que te dicen que es imposible, que no lo vas a lograr, que eso no es para ti, cambia de actitud y renueva tu mente con lo que Dios dice que eres y lo que El tiene para ti. Motívate para soñar, para soñar en grande, para ser el mejor, para dejar una huella en las personas que amas. Recuerda que todos los problemas se hicieron para ser resueltos, así que no te detengas y dale vida a tus sueños.


Hoy es el mejor día para volver a soñar. En amor y liderazgo,



Pedro Sifontes

viernes, 18 de septiembre de 2009

Dar pasos de fe: la puerta a los milagros

Abrió la alacena. No había nada. Estaba vacía. Sobre la cómoda de la sala, arrumadas, las facturas de cobro por los servicios básicos. Junto al televisor, la solicitud escrita de las directivas del colegio donde estudiaba su hijo, para que se pusiera al día en el pago de las cuotas mensuales. Para empeorar el panorama, nadie le había llamado de las diferentes empresas en las que había dejado hojas de vida para aplicar a cualquier trabajo. ¿Salidas? No encontraba ninguna. Ya lo había intentado todo. Pidió prestado dinero, pero sus amigos y familiares parecía que se encontraban en una crisis peor que la suya.

¿Qué hacer? No tenía la más mínima idea. Fue eso la que le llevó a clamar a Dios en oración, en procura de una puerta que le permitiera salir del laberinto.


Un milagro para un tiempo de crisis


¿Cuándo recurrimos a Dios? Generalmente en períodos de crisis. Es común entere los cristianos. Volvemos la mirada al Creador, no en los tiempos de bonanza, sino cuando el infortunio toca nuestras puertas. Siempre ha sido así. Es una realidad presente a lo largo de la historia de la humanidad.

Para ilustrar bíblicamente este y otros planteamientos, le invito para que juntos examinemos el encuentro del profeta Eliseo y la viuda. Ocurrió en Palestina hace muchos siglos. La hallamos en el segundo libro de Reyes, capítulo 4, versículos del 1 al 7. “Una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo diciendo: tu siervo mi marido ha muerto; y tu sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos” (versículo 1).

La mujer llegó a clamar por una salida del laberinto cuando todas las circunstancias estaban en contra. En momentos en que, en apariencia, nada se podía hacer. Este hecho nos lleva a reflexionar en la importancia de tener en cuenta a Dios en todo instante, no solo en los momentos de crisis.


Dios abre sendas en el mar






Los métodos de Dios son extraños. Responde de una manera insólita, desconcertante, sin sentido ni lógica. En el caso de la viuda, la respuesta de Eliseo fue preguntarle qué tenía a disposición. Y cuando le indicó que sólo tenía una vasija de aceite, le instruyó: “Vete y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas” (v.3).



En las manos de Dios, nuestras vidas pueden ser mucho, y servir para mucho. No hay nada insignificante para Él. Tener esto claro nos lleva a depositar en Él toda nuestra confianza. No nos podemos dejar embargar por la desesperación.

Dice el pasaje, respecto a la orientación de Eliseo a la viuda: “Entra luego, y enciérrate tu y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando esté llena, ponla aparte”(v.4).
Lo reafirmo siempre: Dios tiene métodos ilógicos. Pero si queremos experimentar milagros en nuestra vida, debemos aprender y esperar y caminar en la lógica extraña de Aquél que todo lo puede.


Obedecer, palabra clave para los milagros


Creerle a Dios y no a la lógica humana, nos lleva a dar pasos de fe: a avanzar sin temor, caminar siempre hacia delante, sin prestar atención los cristianos que—llamándose creyentes—pueden ser incrédulos.


Obedecer en fe es una actitud clave, como lo podemos deducir del texto: “Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite” (versículo 5).


No importa que a su alrededor le digan que ese milagro es literalmente imposible. Deseche todo lo que obstaculice su fe, ponga la mirada en Jesucristo... y ¡Adelante!

¿Hay límites para recibir milagros?


Definitivamente no hay límites para recibir milagros porque el poder de Dios es ilimitado. ¿Hasta dónde llega el poder de Dios? Hasta donde podamos creer. “Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay mas vasijas. Entonces cesó el aceite” (versículo 6).


Si tan solo creemos, la respuesta de Dios se manifiesta en milagros. Los hechos gloriosos no terminan. Ya es hora de que se ponga en la brecha, en la voluntad del Creador, para que experimente prodigios y maravillas en respuesta a sus oraciones.


El pasaje concluye: “Vino luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tu y tus hijos, vivid de lo que quede”(versículo 7).






Es evidente que si usted pide con fe, el Señor responderá con ese milagro que necesita. Sólo basta que crea. Que tenga la plena certeza de que hay un Dios ilimitado, que todo, absolutamente todo lo puede.








http://www.alfayomega.es/revista/2008/584/14_reportaje0.html
Vida en plenitud en tiempos de Crisis.



Por Wendy Gahoma Vado Cortez

Vida en plenitud en tiempos de crisis


A veces me pregunto ¿Cómo habrá sido la vida cotidiana de los grandes hombres y mujeres

de la iglesia primitiva?, ¿Cómo encontraban alegría, gozo y paz en medio de las tribulaciones?, ¿Cómo podían cantar himnos mientras sus cuerpos eran despedazados por fieras salvajes? La Biblia sólo se limita a decir que tenían un solo corazón y un alma y que tenían todas las cosas en común. ¡Lindo pasaje!, suspiramos cada vez que lo leemos.
¡Cuanta diferencia, dirán muchos! Quiero citar este ejemplo, porque creo que los hermanos de la primera iglesia sabían algo, que hoy en día se está olvidando: Una vida en Cristo se vive mejor en tiempos de crisis.


Muchos, en la actualidad, defienden la idea que un cristiano no puede ser pobre o pasar por situaciones adversas, si las tiene es porque, según esta teología, le falta fe, pero sobre todo porque Dios no está con él, “algo malo debe estar haciendo nuestro hermanito”. Creo que no hay nada más absurdo y falso que esto. Muchas veces nos creamos la imagen de que Dios, a la manera del genio de la lámpara mágica, cumplirá todos nuestros deseos y estará a nuestra disposición tan sólo con el balbuceo de unas cuantas frases. Una vida plena no tiene nada que ver con riquezas o metas satisfechas, o una existencia sin problemas. Una vida plena tiene que ver con la fe, la esperanza y la certeza que aunque andemos en valle de sombra no temeremos, porque Dios estará con nosotros, que aunque no entendamos lo que nos pasa y todos nuestros sueños y proyectos se vengan abajo , podemos confiar y estar seguros que los brazos fuertes de Dios nos sostendrán.


“..Y cual supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según


la operación del poder de su fuerza” Efesios (1: 19)


Las batallas, las pruebas, las enfermedades, las luchas, como queramos llamarles son pequeños calentamientos para ejercitar nuestra fe y confianza en Dios. En su libro “La Quinta montaña” Paulo Cohelo (1997: 122) afirma: “todas las batallas en la vida sirven para algo, inclusive aquellas que perdemos. Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías; Si eres un gran guerrero, no te culparas por ello, pero tampoco dejaras que tus errores se repitan.”


Todo lo que pasa en nuestras vidas, Dios lo permite con un propósito. Podemos confiar en que él no nos dejara pasar una situación que no podamos soportar y salir victoriosos. Hace un tiempo atrás pase una de las situaciones más difíciles de mi vida, sin querer me habían involucrado en un altercado, en el que yo no tenía nada que ver. Mi estancia en la universidad era muy dudosa. Cada mañana yo me despertaba con miedo de que alguna de las autoridades académicas me mandara a llamar para darme de baja de la universidad.


Aunque era inocente me sentía culpable. Mi alama estaba angustiada y ansiosa ante el porvenir oscuro que se aproximaba. En medio de esa angustia, mientas realizaba uno de mis devocionales leí sobre los frutos del Espíritu Santo y en ese momento sentí que debía hacer míos esos frutos y tomar la decisión de vivir con ellos. Recuerdo que escribí:


Decido el amor en vez del odio,


Decido la paz en vez de la angustia,


Decido el gozo en vez de la tristeza,


Decido la paciencia en vez de la ansiedad,


Decido la fe en vez de la incertidumbre.


Cada vez que me despierto hago mía esa oración y decido tener paz en medio del dolor. El

problema se arreglo positivamente, tiempo después, pero en ese proceso aprendí la lección

más valiosa de mi vida. ¡Que métodos más extraños que usa Dios, no es cierto! Ahora que

miro atrás me doy cuenta que si no hubiera pasado por ese problema, tal ves nunca hubiera

entendido que en medio de las tribulaciones puedo vivir confiadamente. Las crisis
fortalecen nuestra fe en Dios y nos recuerdan que aunque las circunstancias externas nos
sean adversas, su manto nos cubrirá del frío asolador, de la soledad desértica y de la sed
insaciable.


Cuando comprendemos esto, cuando entendemos que a Dios no lo limita la situación social

de un país o las leyes de la naturaleza entonces podemos decir como Habacuc:


“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides hay frutos, aunque falte el producto del


olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no


haya vacas en los corrales; Con todo yo me alegraré en Jesus, y me gozaré en el Dios de


mi salvación, Jesus el señor es mi fortaleza…” Habacuc (3:17)


Muchas veces Dios usa la adversidad para enseñarnos el valor de las cosas y las personas.

Creo firmemente que en medio del dolor conocemos mas íntimamente a Dios, pero aún mas

podemos desarrollar el carácter que el quiere en nosotros. La Biblia esta llena de esos

ejemplos.


El aposto Pablo, en mi opinión es el ejemplo perfecto, un hombre que con grilletes en las

manos, azotado, portador de una enfermedad crónica, pudo tener una vida plena en Cristo  y

fue capaz de decir:


“..He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y


sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para tener hambre, así para


tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me


fortalece.” Filipenses (4:13)


El secreto de una vida plena se encuentra en Jesucristo, y si para entender el valor de la

confianza en él tenemos que pasar por crisis, bienvenidas sean. Las crisis no son tropiezos,

no son castigos divinos por nuestro mal comportamiento o maldiciones generacionales, son

oportunidades y retos que nos brinda Dios y la vida para crecer.


“Dios usa la soledad para enseñar la convivencia, usa la rabia para mostrar el infinito


valor de la paz. Usa el tedio para resaltar la importancia de la aventura y del abandono.


Dios usa el silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras. Usa el


cansancio para que se pueda comprender el valor del despertar. Usa la enfermedad para


resaltar la bendición de la salud. Usa el fuego para enseñar sobre el agua. Usa la tierra


para que se compruebe el valor del aire. Usa la muerte para mostrar la importancia de la


vida.” Paulo Cohelo (1998:23)


Atrévete a sonreír en vez de llorar, a tener fe en vez de ansiedad. Atrévete a confiar en


Dios y vivir una vida plena en medio de las crisis.


Bibliografía


• La Biblia,  (1950)


• Paulo cohelo “la Quinta Montaña” (1997) Grijalbo, Sao Paulo, 200pp


• Paulo cohelo “Manual del guerrero de la luz” (1998), Grijalbo. Sao Paulo, 120pp