domingo, 9 de mayo de 2010

BESO DE JUDAS

No soporta el dolor, le divierte inventar




que vive lejos, en un raro país,


cuando viaja en sueños lo hace sin mí,


cada vez que se aburre de andar


da un salto mortal.


Cuando el sol fatigado se dedica a manchar


de rosa las macetas de mi balcón


juega conmigo al gato y al ratón,


si le pido “quédate un poco más”


se viste y se va.


Cuanto más le doy ella menos me da


Por eso a veces tengo dudas,


¿no será un tal Judas


el que le enseñó a besar?


Nunca me dice ven, siempre se hace esperar,


de noche como un sueño tarda en venir,


dibuja nubes con saliva y carmín,


cobra caro cada abrazo que da,


no acostumbra a fiar.


Cuando gritos de alarma suenan por la ciudad,


cuando los sabios dicen “no hay solución”


ella pretende que hagamos el amor


en una cama de cristal


a orillas del mar.


Yo que siempre traté de aprender a barajar


los naipes al estilo del triunfador,


ahora me veo jugando de farol


mientras su manga esconde un as,


sale siempre a ganar.


Cuanto más le doy ella menos me da,


por eso necesito ayuda,


aunque sea de Judas…


bésame un poco más.

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